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Toncek Arko continúa la saga

Otra guiada de Toncek Arko. Otra guiada de Toncek Arko.

- “OTTO MEILING. PATRIARCA DEL ESQUI Y ANDINISMO ARGENTINO” -

Su padre Vojko había publicado el primero de los libros sobre el pionero alemán en 1991. Días atrás presentó su propio aporte, “más periodístico y menos literario”. Textos amenos y fotografías deslumbrantes.

Por Adrián Moyano
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Toncek Arko avisó que no hacía falta una entrevista previa al encuentro con periodistas que organizó para dar a conocer “Otto Meiling. Patriarca del esquí y andinismo argentino”. En parte, tuvo razón. La experiencia demuestra que cada vez que se prende un grabador o se despliega una libreta, quedan en el camino la espontaneidad, y los recuerdos que pueden surgir a borbotones se refugian en la timidez.

El lugar de la cita se prestó a comentarios risueños. Los libros suelen presentarse en bibliotecas o en salas de solemnidad más o menos acordes. Como en este caso la temática refería a la montaña, quizá hubiera resultado propicio la sede del Club Andino Bariloche... Pero el sitio elegido fue en Playa Bonita, al anochecer de una tarde gloriosa en la que las aguas del Nahuel Huapi apenas si acusaban movimiento. Allí se levanta el hogar barilochense de “Kunstmann”.

Antes que la camarera trajera la primera de muchas pintas, el fotógrafo y periodista justificó el formato apaisado de su nuevo lanzamiento: “todos mis libros son así porque me gusta que se vean bien las fotos”. Arko cumplió ese objetivo con holgura. Si bien el volumen no es de esos enormes que sólo tienen valor gráfico porque no conceden importancia a los textos, las imágenes se lucen y se erigen como atractivo sustancial. “Inclusive, hay algunas que nunca se publicaron antes”, informó el autor.

Cuando ya éramos dos o tres los periodistas, nuestro colega recorrió las páginas de su flamante publicación para mostrar los hallazgos inéditos. Una de ellas data de 1933 pero entre los seis montañeses que toman mate y se apiñan cerca de la cocina económica no aparece Meiling. Los que están son Hebert Tutzauer, Carlos Ortiz Basualdo, Francisco Capraro, Nelly Frey, Luisa Capraro y Juan Javier Neumeyer. Excusa para que en el intercambio siempre informal, al autor desgranara una breve historia del refugio Cerro López.

Más allá de las hasta ahora inéditas, las imágenes cuya circulación Arko renovó en su libro, hablan de un Bariloche que tiende a replegarse. El héroe de la historia no sólo aparece en poses inverosímiles sobre la última piedra del filo o triunfante al término de una carrera de esquí, también blande una escoba para batir el polvo del refugio o como puede adivinarse, está ausente del cuadro porque fue quien tomó la estampa.

Heredero

En el cónclave de colegas hubo gente entendida que recordó el antecedente de Vojko, padre de Arko quien había publicado 26 años atrás “Otto Meiling, un pionero de Bariloche”, trabajo que mereció dos reimpresiones: en 1998 y en 2006. Su hijo explicó que desde ya, se valió de la Riqueza gráficainformación “dura” que legó su progenitor, pero que sumó una escritura más fluida además de nuevos párrafos, entre ellos, los que componen las entrevistas que agrupó en el capítulo VII bajo el título “Los compañeros de Otto”. Se trata de Augusto “Chachi” Vallmitjana, Dinko Bertoncelj, Vicente Ojeda, Carlos Bottazzi y Birger Lantschner, además del propio Vojko.

Al igual que su padre, con la publicación Arko pretende brindar “un homenaje a una persona que trabajó con entusiasmo por el desarrollo del esquí y el andinismo en la Patagonia, y cuya filosofía de vida cautivó a mucha gente de montaña”. Vojko y Otto fueron amigos, pero además -dice Toncek- “fue mi guía y profesor en la Escuela Juvenil de Montaña del Club Andino Bariloche. También compartí con él los campamentos en La Lonja, donde Otto oficiaba de coordinador y cocinero, y posteriormente lo visité cada tanto en su refugio del cerro Otto”.

Felizmente para la tarea del autor, “Meiling tenía toda la documentación cuidadosamente archivada y Vojko pudo revisarla minuciosamente, durante varios meses de intenso trabajo”. Además, “tenía bien guardadas sus fotografías y negativos, la mayoría en blanco y negro, en tamaños de 6x6 y 6x9 centímetros, los cuales revisé personalmente y que son propiedad del Club Andino Bariloche”. Un scanner de negativos hizo parte del trabajo.

En el viejo Berghof, “Meiling vivía modestamente. Se cuidaba de comer poco, preparaba comidas sencillas, no bebía alcohol salvo alguna cerveza muy de tanto en tanto. Trabajaba con todo tesón en su parque y su quinta. Vestía ropa fuerte, pero sencilla. Evitaba comprar algo innecesario y sabía ahorrar. Pero Otto no exageraba en sus saludables principios. Invitado a un asado, comía razonablemente pese a que habitualmente, prefería una dieta vegetariana”, aporta Arko.

De manera coherente, “en ocasiones festivas no rechazaba ninguna comida y también se tomaba un vaso de vino. Pero a diario comía frugalmente y la manera de cómo vivía (sic) cuidando su estado físico es uno de los legados para los andinistas argentinos. Por ello, siendo octogenario, subió el Tronador y el Capilla”. Lección válida no solamente para quienes periódicamente se aventuran por picadas y pedreros.

La invitación de la libertad

Caminador incansable, guía de montaña y también periodista, Toncek Arko desliza algunos párrafos críticos hacia la imagen que construyeron sus colegas alrededor del patriarca Meiling. “Por esas cosas de la vida, y también por influencia del periodismo, a Otto se lo recuerda mayormente como aquel ermitaño que vivía solo en la montaña y que previamente se caminó toda la cordillera. Pero es sólo su última faceta, ya de viejo”.

Para el autor, “Otto fue por sobre todo un conquistador de cumbres y un enamorado de la naturaleza patagónica. Se hizo montañés en la región del Nahuel Huapi deslumbrado por la belleza de la región cordillerana. Provenía de un ambiente en el que se apreciaba enormemente la actividad y el empuje. Fue gimnasta desde su juventud”, historia Arko, que más allá de su valorización, no esquiva la polémica.

Es el caso del párrafo que sigue: “Como buen alemán, quedó imbuido de ese emprendedor idealismo teutón que en sus extremas consecuencias, a veces absurdas, generó en música a Wagner, en filosofía a Nietzche, en política a Hitler y en alpinismo a Lammer”. Afortunadamente, Meiling prefirió aventurarse hacia cumbres hasta entonces invictas, valles recónditos y bosques que invitaban libertad.

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