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Nueva muestra de Florencia Burton en el Llao Llao

Florencia Burton en la charla con El Cordillerano. Florencia Burton en la charla con El Cordillerano.

- …EN LOS JARDINES DEL ALMA - 

“Desde el principio de los tiempos y en todas las culturas, los jardines fueron amparo, recintos vallados que representaban la morada del alma”, dice el texto curatorial de Ángeles Irala. La expositora colmó el suyo de mujeres en “estado silvestre”.


Por Adrián Moyano
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Florencia Burton convirtió uno de los rincones del salón “Tronador” en templo trans-generacional: en el centro destellan sus “Vírgenes resinas”, mujeres-árbol que parecen danzar ritmos de otros tiempos. A su izquierda, un poema de contundente belleza que tiene como autora a Ana Gorzio, abuela de la expositora. A la derecha, dos paisajes pequeños cuyo lenguaje pictórico contrasta con las decenas de miradas que perturbarán espectadores: una lleva la firma de Adriana Volpe, su madre. La otra data de 1975 y fue creación de Bernarda Fonseca, su bisabuela. Cuatro eslabones de una larga fila que podría remontarse hasta el infinito.

No medió inauguración formal, pero la flamante serie de la inquieta artista puede visitarse desde este miércoles (1/2) en el hotel Llao Llao, donde estará expuesta hasta el 8 de marzo. A poco de abrir las puertas a los visitantes, Burton dialogó con este diario: “esta nueva incursión fue muy diversa en su experiencia, en su transitar… Siento que llegué a un lugar interno, a un espacio dentro mío que es como una fuente: central, más de la esencia”.

Aclaró la plástica que “ahora es obvio que siempre estuve dando vueltas alrededor pero siento más libertad, más libertad en el trazo y en lo que quiero pintar a cada momento, cada día… No puedo seguir un lineamiento o una planificación, como antes. Disfruto cada día y anímicamente tengo ganar de pintar, sin exigencias. Es la obra la que dirige, de pronto no quiere extraer más del pincel porque en realidad, está terminada”.

Con esa espontaneidad, sus trabajos “fueron cobrando otra magia, otro disfrute… Tanto la pintura como la experiencia. Así que cuando fui llegando al final, tenía 22 o 23 obras y el lineamiento principal tenía como protagonista a la mujer. Fue la inspiración que me agarró en este tránsito: la mujer retratada, en diferentes estados internos. Retratada para resaltar su pureza o su belleza diría silvestre, porque salvaje suena más agresivo. La belleza de la mujer conectada o libre”.

Nada que ver con los mandatos tecnológicos de la actualidad, más bien al contrario. “Conectada con su ser interior, en silencio. Hay varios cuadros en los que tienen los ojos cerrados y se siente un silencio, una intensidad de conexión. En otros, están mirando de frente al espectador: estoy acá, me muestro… Siempre se ven los hombros, semidesnudos: es querer mostrarse tal cual uno es. Y siempre la conexión con la naturaleza que yo siento tan fuerte en mi interior y también disfruto”, detalló Burton.

¿De dónde salió?

En las postrimerías de su faena, la artista se detuvo ante un interrogante: “¿todo esto que pinté de dónde salió? Estas mujeres son aquellos estados adonde idealizo llegar o me gustaría transmitir a otras mujeres que pueden llegar: un estado de soltura, de naturalidad, de libertad… De mostrarse como son y de disfrutarse, sin tratar de ser algo diferente”. Por su parte, “lo que encontré, tratando de encontrar la esencia o el elixir de esta muestra, es que transito la vida como poeta o como poesía”.

Sucede que “por mi forma de ser, tiendo a buscar la ensoñación y a exaltar la belleza incluso de los momentos difíciles. El poeta puede llegar a relatarte un hecho de la vida hasta oscuro y siniestro pero la poesía lo hace bello. En los cuadros, tiendo siempre a buscar esa armonía. En los pesos y en los colores por supuesto, pero cuando pinto estoy constantemente percibiendo historias, a las que escribo como poesías. O escucho melodías… Se me están empezando a mezclar todas esas cosas que son una. Muchas de estas mujeres fueron surgiendo como personajes y cada una me fue relatando una historia o algo que ocurría. Es un poco misterioso, también estoy expectante por ver cuál es la devolución de cada persona que llegue a la muestra, a ver qué secreto les cuentan estas mujeres a ellos”. Hay que tomarse tiempo y precisamente, preferir el silencio.

Recordará el lector que poco más de un año atrás, Burton dio que hablar con su primera muestra en el mismo recinto: animales súper realistas. Nevaba cuando El Cordillerano la entrevistó por segunda vez en un hotel céntrico y costero, para referirse a otras mujeres más etéreas.

Quiere decir que en los últimos tiempos, la joven artista adquirió un ritmo envidiable. “Que haya aparecido este lugar con tanta disponibilidad y apertura, generó más velocidad. Tengo que meterle porque es el momento, un lugar para aprovechar la oportunidad porque uno no sabe en qué momento va a cambiar, todo está en constante movimiento… Este año trabajé mucho, para la primera muestra venía pintando hacía dos o tres años. Si bien meses antes le metí fuerza, combustible y agregué otra cantidad de obra, para ésta fue pintar, pintar y pintar (risas).

Tampoco tenía tiempo para preparar o pensar qué mensaje quería dar, por eso me impulsó esto de crear simplemente, a dejar que me sorprendiese. No podía pensar. Más bien, era ver qué mensaje tenía adentro yo, a ver qué descubría. Y aparecieron estas mujeres”. Se las puede visitar de manera guiada de martes a viernes desde las 11 (hace falta reserva previa). Además, la propia Florencia estará presente miércoles y jueves. En ocasiones, compartirá poesía junto a su arpa celta con la compañía del lutier Martin Gray en instrumentos de viento. Es que como avisara, “se me están mezclando cosas que son una”.

Energía femenina

A las protagonistas de “… en los jardines del alma” Florencia Burton las “llamaría musas. Está muy presente el tema de los círculos de mujeres… Últimamente, hay un resurgir en todo el mundo y también en el entorno que me muevo, muchas mujeres que se están reuniendo a cantar o bailar, a hacer diferentes cosas desde lo artístico. Creo que eso también me impulsó querer pintarlas en esos estados: energía femenina que se anima a mostrarse”.

La plástica tiene predilección por dar “este mensaje a mujeres de otras generaciones anteriores, mujeres más adultas: en culturas antiguas, en civilizaciones ancestrales o en pueblos nativos veneraban a las ancianas por toda su sabiduría. Justamente, en el momento que estamos viviendo empieza a haber un resurgimiento pero la mayoría de estas mujeres está castigadas o tuvieron matrimonios muy posesivos y no se animan a abrir y transformar como poetas toda la historia de su vida tal vez oscura, en algo bello y con sabiduría para los demás”.

Para Burton ese atrevimiento necesario puede provenir “de cualquier rama del arte, cualquier cosa creativa. Que se animen a crear y a comunicar todo ese potencial para transformarlo en combustible, en una obra de arte ellas mismas”, exhortó. “También eso me impulsó a pintar estas mujeres, con esas miradas que guardan cosas dentro: secretos, misterios”. Y sobre todo, belleza sin fin.

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