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Investigadores barilochenses expusieron sobre genocidio

Habla Walter Delrio (a la derecha). Habla Walter Delrio (a la derecha).

- DE LA VIOLENCIA COLONIAL A LA CRIMINALIZACION ACTUAL - 

En el Centro Cultural “Paco Urondo” de Buenos Aires, compartieron sus reflexiones Walter Delrio, Pilar Pérez y Lorena Cañuqueo, doctores en Historia los primeros y licenciada en Comunicación Social la tercera. Reflexiones que hay que tener en cuenta.

Por Adrián Moyano
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Unas horas después de que comenzara el operativo de las fuerzas de seguridad en cercanías de Villa Mascardi, en Buenos Aires arrancaba la Jornada “Genocidio indígena en Argentina. De la violencia colonial a la criminalización actual”. En dos de los tres paneles que se sucedieron participaron investigadores y docentes que residen en Bariloche, quienes expusieron ante 150 personas en el Centro Cultural “Paco Urondo”. Pocas veces gozaron de tanta actualidad reflexiones sobre hechos del pasado y sus representaciones en la actualidad.

Walter Delrio es doctor en Historia, investigador del CONICET y autor de “Memorias de expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia. 1872 - 1943”, contribución ineludible para aquellos y aquellas que quieran saber, más allá de los estereotipos. Su exposición en el encuentro giró en torno a “la idea de que en cualquier sociedad hay un régimen de historicidad, es decir, formas habilitadas para pensar el pasado, el presente y el futuro, que deslegitiman otras formas de pensarlos”.

En diálogo con El Cordillerano, el historiador precisó que “en la Argentina estamos acostumbrados a que la historia nacional no pasara por la historia de los pueblos originarios sino por los próceres y los hispano-criollos. Toda la historia indígena tenía que ver con la antropología o con el pasado remoto. Esa fue una manera de compartimentar el conocimiento y de generar un ideario de una Argentina sin pueblos originarios y como descendiente de migraciones europeas”.

Entonces, “la propuesta es pensar que esos regímenes de historicidad están vigentes aún hoy y han generado fuertes estereotipos en el pasado: el indígena malonero que debe desaparecer y el indígena que debe ser asimilado a partir de que acepte otra religión y una nacionalidad argentina... En este contexto, vivimos con esa dicotomía: la sociedad argentina construye a quienes va a expulsar de su seno, a quienes no puede tolerar y de qué forma deben someterse los otros para ser parte del colectivo nacional”.

Según Delrio, esos dispositivos “nos hablan de un proceso de fuerte exclusión de los pueblos originarios, proyecto político que a lo largo del tiempo fue poderoso, exitoso y nos acostumbró a los argentinos a pensarnos de esta forma excluyente, discriminatoria y racista que se puede ver a diario con los casos actuales, con la descalificación de los pueblos originarios y sus reclamos”, comparó el investigador.

Sistema de exclusión

Su propuesta se relacionó con la temática de la Jornada porque “un genocidio es un Estado que articula en forma desigual mecanismos para que parte de su población, sean minorías étnicas, religiosas o políticas, desaparezcan como tales. Básicamente, un genocidio es un sistema de exclusión del otro o de regulación sobre las formas en las que ese otro puede integrarse, es decir, negando su propia cultura y su propia forma de ver el mundo”. Contundente.

Pilar Pérez también es historiadora y autora de “Archivos del silencio. Estado, indígenas y violencia en Patagonia central. 1878 – 1941”. En su intervención capitalina retomó “cuáles son los efectos a posteriori del genocidio. El peso que tiene esa categoría implica no sólo el episodio de violencia que fue la Conquista del Desierto, sino también los efectos que trajo para toda la sociedad en general y la indígena mapuche tehuelche en particular”.

En su argumentación, Pérez trabajó “sobre cómo fueron las disputas sobre la tierra y cómo hubo políticas de discriminación, aunque no aparezcan así en la legislación pero sí en la práctica, en el discurso y en las acciones de los funcionarios de Estado: jueces de Paz, policías e inspectores”. Tales funcionarios “fueron limitando a algunos pobladores y a otros les permitían los abusos, por ejemplo, con el avance de las alambradas, el achicamiento de campos y los mecanismos de endeudamientos por los cuales la gente indígena fue perdiendo la tierra”.

Sin embargo, “esto no queda sólo en la política agresiva por parte del Estado y particulares, porque también hubo una agencia o resistencia indígena que se organizó a lo largo del siglo XX de muchas formas. Entonces, trato de recuperar esas formas de agencia indígena, sean comunitarias, familiares o supra-comunitarias, y de plantear cuáles son los emergentes que aparecen en el presente como conflicto que en apariencia están desconectados o son problemas entre paisanos o vecinos, cuando en realidad tienen una trayectoria profunda que viene del momento de la Conquista del Desierto”, hilvanó la historiadora.

Sobre los sucesos que ganan la consideración pública desde comienzos de 2017 con énfasis en la última semana, Pérez consideró que “el problema es que sólo se ve el conflicto de hoy, recortándolo al problema del presente... Si uno mira la trayectoria histórica, va a ver que ese caso puntual que aparece hoy no es el problema de una familia o de una comunidad, más bien al contrario, es compartido aunque haya diferencias regionales: no es igual para quienes están compitiendo con una petrolera que con un bolichero. Los problemas se manifiestan de manera distinta pero la raigambre profunda es el racismo estructural que organizó la sociedad patagónica”, dictaminó concluyente. Aportes necesarios para agudizar la comprensión.

Memoria que constituye futuro

También expuso en la Jornada “Genocidio indígena en Argentina. De la violencia colonial a la criminalización actual”, Lorena Cañuqueo, licenciada en Comunicación Social y doctoranda en la UNRN. Su intención fue “ver cómo a partir de las memorias sociales recopiladas en las áreas circundantes a la cuenca del arroyo Comallo, se podía dar cuenta de muchos silencios, omisiones y secretos que constituyen la vida y la historia de la zona... Cómo las familias y las comunidades mapuche, en distintas épocas y momentos, dieron pelea por sus territorios y por formas de organización en los marcos que les eran permitidos o habilitados por el Estado”.

Cauqueo en primer plano

En esas experiencias, “algunos (afrontaron) mayor represión, otros menos, pero siempre con estrategias diversas de organización y sin perder de vista el horizonte, que era reclamar las tierras. Particularmente, me interesaba dar a conocer cómo esos silencios y omisiones terminaban teniendo efectos en el presente de las organizaciones indígenas”, señaló la investigadora. Pero además, “como activista política mapuche, veo que hay muchas de esas historias silenciadas”.

Comentó que “por ahí todos las escuchamos en las cocinas de nuestras casas o con nuestras familias pero que no forman parte de la retórica política mapuche. Entonces, es hora de ir articulando en nuestros propios discursos presentes, toda memoria social porque es constitutiva, no sólo del pasado sino fundamentalmente de las demandas por el futuro”, señaló. Precisamente, al término de las deliberaciones se elaboró un pronunciamiento alrededor de la situación en Villa Mascardi.

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