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Piden penas de entre cuatro y catorce años de prisión por el homicidio en el casino

Una hija de la víctima se mantuvo con la foto de su padre durante todo el juicio. Una hija de la víctima se mantuvo con la foto de su padre durante todo el juicio.

- LA DEFENSA ALEGO EMOCION VIOLENTA -

El fiscal de Cámara Eduardo Fernández pidió una pena de catorce años de prisión para César Retamales, por el homicidio de Horacio Rojel.

Por Mariano Colombo
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La familia de la víctima, a través de su abogado Rodolfo Rodrigo, exigió una condena de once años, mientras que la defensa alegando un estado de emoción violenta como atenuante, reclamó cuatro años de prisión. La sentencia se dará el próximo 22 de marzo.

El hecho ocurrió en julio de 2015, luego de una discusión que se inició en el interior del casino, en una mesa en que víctima y victimario participaban de un juego de dados. Continuó en la playa de estacionamiento subterráneo del Shopping Patagonia y tuvo el desenlace fatal sobre calle Otto Goedecke, a pocos metros de la salida del estacionamiento del centro comercial.

El registro fílmico de las cámaras de seguridad de los distintos sectores del casino y del centro comercial, no dejaron margen de dudas y el imputado debió reconocer el crimen. Lo hizo en primera instancia ante el juez de Instrucción durante la investigación del hecho y lo repitió ayer ante los jueces de la Cámara Primera del Crimen, al brindar su declaración indagatoria poco antes de que se pronuncien los alegatos.

“Primero voy a pedir perdón a la familia, aunque se que con eso no voy a devolverle la vida. No fue mi intención matarlo”, arrancó Retamales al sentarse frente a los jueces Marcelo Barrutia, Miguel Gaimaro Pozzi y Juan Martín Arroyo. “Ese día no se, el me dijo esa frase y no me pude aguantar. Se reía de lo que me había pasado con mis hijos”, intentó justificarse, aunque aclaró “No es tampoco la excusa por lo que hice, tengo que pagar”, reconoció.

Luego señaló que cuando en tribunales le exhibieron el video de la brutal agresión “fue muy fuerte” y agregó “no lo quise hacer, pero ya está. Lo único que me queda es pedir perdón y pagar lo que tenga que pagar”.

Es que el registro fílmico fue el elemento más contundente de todo el juicio. Tanto el fiscal como el abogado representante de la querella reconocieron que una imagen vale más que mil palabras, aunque el defensor se quejó de ello. A través de las distintas cámaras, los investigadores pudieron reconstruir el desarrollo de los sucesos que costaron la vida de Horacio Rojel, a pocos metros del ingreso a la playa de estacionamiento subterránea del shopping.

Rodolfo Rodrigo, apuntó que se trató de un homicidio simple cercano a la alevosía y que “ningún testigo aportó una cosa diferente a lo que la imagen del video está demostrando. No hay un arrebato súbito, hay un tiempo de meditación” en el autor del hecho. Reclamó una pena de once años de prisión.

El fiscal de Cámara Eduardo Fernández, recordó que cuando ocurrió el caso ocupaba el cargo de fiscal de grado y estuvo a cargo de la investigación y subrayó que durante toda la sucesión de hechos, Retamales tuvo al menos tres oportunidades para desistir de su acción, pero sin embargo continuó.

Hizo hincapié en que ya en lugar del desenlace fatal, Retamales noqueó a la víctima y “ya era suficiente, no había con quien pelearse”, pero sin embargo el acusado continuó aplicando puntapiés y golpes de puño a la víctima, que yacía indefensa e inconsciente en el piso. Remarcó también que vio en Retamales la intensión de dar muerte porque golpeó con certeza y vehemencia en la cabeza a la víctima. Reclamó una pena de catorce años de prisión.

En cambio, el defensor particular Gustavo Palmieri, encuadró el hecho en la figura de homicidio en estado de emoción violenta, reclamando en definitiva una condena de cuatro años de prisión. Explicó que buscaba un resultado justo del juicio y ello era imposible si sólo se consideraba las imágenes exhibidas en el video de las cámaras de seguridad. Recordó los crímenes impunes de dos hijos de Retamales e hizo alusión a los dichos de su asistido, en relación a que Rojel lo provocó con ese delicado asunto.

El hecho ocurrió el primero de julio de 2015 cuando Retamales increpó a Rojel mientras ambos compartían una mesa de juegos de dados. Tras un breve intercambio de palabras la discusión subió de tono y el personal de seguridad del casino intervino para evitar que la situación se transforme en una pelea, obligando a Retamales a retirarse del lugar, acompañándolo hasta la salida del shopping que da a la calle Gallardo.

Poco después, adoptaron idéntico temperamento con Rojel, aunque lo hicieron salir por un ascensor hasta la playa de estacionamiento subterránea del complejo comercial, para que abandone definitivamente el recinto hacia calle Goedecke.

Sin embargo, las cámaras registraron cuando Retamales advertido de la maniobra, ingresó caminando hacia el subsuelo y sin mediar palabras lanzó un fuerte golpe de puño hacia la víctima, que lo dejó tendido en el suelo.

La pareja de Rojel y su hijo, intervinieron y todos juntos salieron hacia Otto Goedecke en donde la discusión continuó. Llamativamente, la mujer y el joven se retiraron del lugar, dejando a Rojel discutiendo con Retamales. Las cámaras registraron el momento en que de un nuevo golpe de puño el agresor noqueó a la víctima, para inmediatamente comenzar a patear y pisarle la cabeza. Rojel, ya inconsciente, estaba tendido en el piso.

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