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A un año del hallazgo del cuerpo de Lucas Muñoz el caso sigue impune

Imagen de archivo, durante una de las marchas. Imagen de archivo, durante una de las marchas.

Al cumplirse un año del hallazgo del cuerpo sin vida del oficial de policía Lucas Muñoz, el caso sigue impune, sin que se conozcan mayores avances en la investigación para determinar responsabilidades.


La teoría más fuerte es la participación de un grupo delictivo conformado por miembros de la fuerza policial y otras personas con conocimientos en investigación criminal y evidencias científicas. Ellos podrían haber coordinado toda la logística necesaria para mantener cautivo a un efectivo policial durante veintisiete días y asesinarlo para desechar su cuerpo en un descampado.

El objeto podría haber sido extorsivo y aunque hay algunas pistas sobre quién pudo haber recibido los llamados extorsivos, todavía no hay ningún elemento que ayude a revelar cuál era el pedido de los captores, que finalmente no consiguieron lo que buscaban y ultimaron a Muñoz.

“Fue un trabajo muy bien hecho, sabían cómo lo tenían que hacer para no dejar evidencia. Se trata de gente que sabe cómo se investiga, con algún grado de conocimiento en criminalística”, había dicho una fuente ligada a la investigación a El Cordillerano algunas semanas atrás, al cumplirse un año de la desaparición.

Los investigadores admiten que “va a ser muy difícil resolver el caso” y, a un año, sin imputados en la causa, la expresión se hace notable y desparrama los fantasmas de la impunidad.

Ni siquiera el millón de pesos que fijó como recompensa el Ministerio de Seguridad y Justicia de la provincia para quienes puedan aportar datos relacionados con la desaparición y posterior homicidio del agente, ayudó al surgimiento de elementos claros y contundentes que arrojen luz sobre lo ocurrido. Tampoco el ofrecimiento de aplicación del régimen del Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados logró conmover a posibles informantes y, más allá de infinidad de testimonios y declaraciones recibidas en sedes judiciales, aún no hay datos firmes.

Lo único claro que las autoridades pudieron establecer es que Muñoz salió de su vivienda el 14 de julio en horas del mediodía, inicialmente caminando hacia la parada de colectivos y luego en el servicio de Transporte Urbano de Pasajeros, rumbo a la comisaría 42 del barrio 2 de Abril, en la que debía hacerse cargo de la guardia a partir de las 14.

Al descender del ómnibus que tomó, Muñoz siguió caminando, con su mochila al hombro, rumbo a la comisaría. Se detuvo en el camino y conversó con los ocupantes de un Chevrolet Corsa gris. Esa fue la última vez que lo vieron con vida. Durante el tiempo en que estuvo desaparecido, fue buscado por tierra, aire y agua, sin ningún resultado. Tampoco pudo ubicarse el automóvil ni identificar a sus ocupantes.

Veintisiete días después, fue hallado su cuerpo, con el uniforme y su arma reglamentaria, su teléfono celular y billetera. Lo único que no apareció fue su mochila. Tenía un disparo de arma de fuego en su pierna derecha y otro balazo en la nuca, que a la postre fue el que causó la muerte. El arma utilizada para ultimarlo, fue su arma reglamentaria.

Las pericias realizadas comprobaron que había sido correctamente alimentado durante su cautiverio, sin presencia de drogas o sustancias tóxicas y, además, su cuerpo estaba perfectamente aseado y afeitado, confirmando que el tiempo que estuvo desaparecido no sufrió torturas, malos tratos ni privaciones de orden alimenticio o sanitario.

Este jueves, marcha

Familiares y amigos de Lucas Muñoz convocan para este jueves (10/8) a las 17:30 a una marcha que comenzará en Onelli y 25 de Mayo para llegar al Centro Cívico.

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