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El problema no es la calle Mitre

Una visión comercial y para reflexionar sobre la “nueva” calle Mitre. Una visión comercial y para reflexionar sobre la “nueva” calle Mitre.

Con respecto a la obra, independientemente del gusto particular sobre la presentación de los trabajos, era algo necesario y personalmente considero que es estéticamente superador a lo que teníamos. Veremos si resiste el invierno.


A nivel operativo se hizo todo mal por las razones que todos ya conocen, pero si queremos que no vuelva a suceder, alguien debe ser responsable y debe recibir sanciones de cumplimiento efectivo. Dependerá del ejemplo que quieran dar nuestros gobernantes que ya tardaron seis meses en darse cuenta que la obra tenía seis meses de atraso. Espero (aunque dudo) que estén a la altura de las circunstancias.

Dicho esto, quiero acercarles otro punto de vista sobre el conflicto en general, y los perjuicios para los comercios en la nueva calle Mitre. Un punto de vista centrado en la perspectiva de usuario y sus necesidades. Además es una herramienta para que cualquier emprendedor pueda evitar los obstáculos que le genera ésta u otras contingencias futuras.

Trabajo en el mercado publicitario desde hace más de veinte años, asesorando comercios y empresas en Bariloche, y en otras ciudades del país y el mundo. Este trabajo (que además es mi pasión) me dio la oportunidad de ver como constantemente se renueva el ecosistema emprendedor.

Todos los años cierran sus puertas gran cantidad de comercios y en esos mismos lugares, nuevos emprendedores encuentran una oportunidad para desarrollarse. La particularidad de Bariloche es que los mayores cierres de puertas se producen en los meses de mayo, junio y julio por la estacionalidad turística de la ciudad. El que logra llegar a agosto probablemente se asegura un año más de vida, salvándose con la temporada.

Por experiencia puedo afirmar que los emprendedores que logran subsistir en el tiempo no son los que más dinero invierten en publicidad, son los que logran transformarse junto con el cambio que requiere la sociedad en general y el usuario en particular.

Entender el cambio y la necesidad del usuario es la clave para poder subsistir en cualquier contexto. Para cualquier proyecto, rubro o profesión. En cualquier calle de la ciudad, del país o del mundo. En cualquier local, en el fondo de una galería o en un departamento transformado en oficina. Repito: entender el cambio y la necesidad del usuario es la única clave.

Lo interesante de este planteo, es que se aplica a cualquier escala de emprendimiento, y puedo citar grandes ejemplos a nivel mundial que no entendieron el cambio que necesitaba el usuario, entre ellos Blockbuster Q.E.P.D. o en el rubro fotográfico el conocido caso de AGFA. Luego de años de éxito con el alquiler de películas Blockbuster seguía ofreciendo algo que ya nadie quería, y a un precio que nadie estaba dispuesto a pagar. Mientras tanto, por otro lado había empresas como Netflix pensando cómo cubrir las verdaderas necesidades de los usuarios. Con AGFA sucedió algo similar: apostaron a la industria de la fotografía impresa en papel, cuando el mundo entero se volcó por el mercado digital. Esto pasa todo el tiempo incluso, en una escala mucho menor, en Bariloche.

No entender el cambio es un riesgo latente para todos aquellos que hoy están disfrutando del éxito de su emprendimiento. Una distracción puede afectarlos, pero no entender el cambio que vive el usuario puede llevarlos a la quiebra rápidamente.

Para complicar un poco más el escenario, los usuarios somos cada vez más exigentes, y tenemos acceso a muchísima más información que hace diez años. Hoy el usuario conoce más del producto o servicio que quiere o necesita, que el propio comerciante. Claramente esto último no es algo que debería suceder, pero pasa y muy seguido.

El peligro acecha porque mientras muchos emprendedores creen tener la verdad absoluta sobre las necesidades de los usuarios y se relajan en sus zonas de confort (porque las cosas siempre se hicieron así y funcionaron), muchos otros nuevos emprendedores están trabajando para entender la realidad.

Y la realidad no es algo estático, una vez que se logra comprender probablemente esté en proceso de cambio nuevamente.

Por eso, éste es un ejercicio que hay que implementar de forma diaria y cotidiana si queremos subsistir como emprendedores. La buena noticia es que toda la información está al alcance de las manos de cualquier interesado. Basta con levantar la vista y querer ver qué está pasando. Incluso hoy contamos con herramientas tecnológicas que nos pueden permitir predecir qué puede pasar en un corto tiempo en ciertos mercados.

Para entender el cambio y las necesidades de los usuarios no se necesita magia, no se necesita una gran inversión en publicidad, no se necesita una calle con mucho tránsito, ni políticos o instituciones que cumplan lo que prometen en los tiempos que se comprometen (aunque sería ideal y haría que todo fuese más simple). Se necesitan ganas constantes de trabajar fuerte de forma autosustentable. No hay secretos. No hay que buscar culpables externos. A veces es bueno darse cuenta a tiempo que un negocio dejó de ser rentable y buscar un nuevo horizonte. Eso no representa un fracaso, es parte de la adaptación al cambio. Sucede y va a seguir sucediendo cada vez con mayor velocidad.

Si el producto o servicio que al usuario le interesa adquirir, está en una calle cerrada al tránsito, pero a buen precio, disponible en el momento, con un asesoramiento de primer nivel y todo el valor agregado que los emprendedores puedan sumar ¿los usuarios no van a ir a comprarlo? No hay excusas. El problema no es la calle y la culpa no es de otros.

Lo que rescaté de las opiniones de usuarios / consumidores en diferentes posteos referidos al tema, es que la mayoría de los productos ofrecidos en locales de Mitre son caros, son viejos, la atención es mala y el servicio es malo. 

La realidad indica que nadie quiere pagar un alto precio por un producto viejo y recibir poco o nulo asesoramiento y malos tratos, cuando por internet, por el mismo precio o menos se consiguen cosas nuevas y en una semana el producto está en la puerta de tu casa y a miles de kilómetros de distancia te responden más rápido y mejor que en tu ciudad.

El mundo cambio, y Bariloche es parte de ese mundo y hay que asumirlo. Muchos comerciantes locales ya se adaptaron al cambio, otros están en proceso, pero una gran mayoría siguen manejando sus negocios como hace diez años.

El usuario no busca sólo un producto o servicio, el usuario compra un producto o servicio que se transforma en una experiencia que mejore su vida. Nunca debemos olvidar que trabajamos para personas y una vez que logramos conquistarlos con ese valor agregado, no tendrán la necesidad de buscar en otros horizontes. No hay excusas. El problema no es la calle y la culpa no es de otros.

El cambio en la calle Mitre es uno más de los cambios que vivimos como sociedad sumado a incumplimientos en las fechas pautadas. Quizás es un cambio un poco más evidente para nosotros como ciudadanos de Bariloche, pero no creo que sea más importante que el cambio tecnológico que adoptamos sin darnos cuenta y que muchas veces no se tiene en cuenta.

La demorada obra le ofrece a los emprendedores una gran oportunidad para entender el cambio y preguntarse si están entendiendo necesidades de los usuarios. ¿Realmente la calle con tránsito va a cambiar la realidad de los meses de mayo y junio?
Para finalizar les comparto la siguiente cita:

"Si la tasa de cambio en el exterior supera la tasa de cambio en el interior, el final está cerca". Jack Welsh. Empresario y escritor estadounidense.

Cristian R. Hoffmann
DNI 26.645.967

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