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Argentina no tiene estadísticas creíbles

Compartiendo la charla "mañanera", mi vecino me preguntaba cuál era el motivo de la crisis laboral, falta de seguridad, atención médica, educación, déficit, inflación... en fin, todo lo que estamos observando no sólo en nuestro país, sino en gran parte del planeta.

Es obvio que si a comienzos de la década del ‘70 éramos casi 24 millones de habitantes y hoy somos más de 40 millones, algo sucedió entre lo primero y lo actual. Los hospitales en su gran mayoría superan los 40 años de antigüedad con casi la misma infraestructura y el doble de pacientes. Las escuelas públicas saturadas de niños y con una metodología de aprendizaje absolutamente diferente, con libertad exagerada en el comportamiento de los alumnos frente a los docentes y estos que se encuentran cruzados de brazos pues al primer intento de reprender a un alumno,  aparece la mamá o el papá con amenazas hacia el educador.

Está muy bien que el alumno deba ser contenido en la escuela, pero ello no significa que la familia se desentienda y encima reaccione violentamente cuando se entera que su «niño» no es lo que parece.

Ningún gobernante, antes o ahora, tuvo la idea de acompañar el crecimiento demográfico con medidas que fueran cubriendo las necesidades que tiene el ciudadano común con su salud y basta ver los hospitales atestados de enfermos sacando números a la madrugada, para darnos cuenta que los responsables políticos de la salud se quedaron en la década del ‘70 y la verdad, por más números que hagan y hablen en los medios explicando lo inexplicable, la realidad es una sola... somos muchos más y hay mucho menos para repartir.

La delincuencia creció en cifras que ya no sabemos con exactitud por no existir un censo que permita desarrollar planes para disminuirla y los investigadores creen que es como un cóctel Molotov con la mecha cerca del fósforo porque es un enemigo al que no se conoce y camina a nuestro lado permanentemente.

Crecimos en cantidad de habitantes, pero también recibimos invasiones foráneas de aquellos países que por idénticos problemas a los nuestros, fueron desplazando del sistema a su gente más necesitada en vez de contenerla como corresponde y los gobernantes de esos países creyeron solucionar sus problemas quitando del medio a su propio pueblo, obligando a otros a hacerse cargo de toda la asistencia necesaria de esa humilde gente.

Lo insólito es que después los vemos a todos los presidentes juntos en la típica foto que intenta demostrar lo unidos que estamos todos los hermanos latinoamericanos. No es bueno pensar en discriminación, pero si no reconocemos que esto es una realidad, jamás vamos a comenzar el camino de las soluciones y si continuamos escondiendo y mintiendo con números que a la población muy poco le importan, seguiremos fracasando junto con quienes tienen que tomar determinaciones y obrar en consecuencia.

Estos son temas que no pueden solucionarse desde la ideología o simpatía por uno u otro partido político y aquellos que defienden lo indefendible simplemente por pertenencia, deberían comprender que, llegado el momento, no sólo serían partícipes de una culpa sino de una consecuencia nefasta donde también formarían filas detrás de los que sufriremos por la inoperancia de quienes fueron elegidos para solucionar los problemas, que ya conocían desde hace muchos años e ignoraron sus resultados.

La dirigencia política siempre tiene a quien echarle la culpa, ahora, como somos parte de la globalización, estamos sufriendo por la economía mundial y desde el "poder político" por las dudas se les ha informado a todos los señores gobernadores que necesitan dinero fresco, que... NO HAY PLATA... y deberán recurrir a la emisión de deuda por afuera del sistema para continuar con al menos algunas de las obras iniciadas y pagar sueldos en tiempo y forma.

Lo único que seguirá teniendo apoyo de la clase dirigente son planes y mas planes sociales, espectáculos artísticos por todo el país con los mismos protagonistas que siempre están al servicio del poder de turno y a quienes no vale la pena mencionar pero todos conocemos,  "auspiciados" desde la órbita oficial con el famoso cartel "gratis para todos" para distraer un poco más a la sociedad empobrecida.  

Mientras tanto, como si fuera la "gran noticia", el INDEC nos dice a los argentinos que hay 12 millones de ciudadanos que no llegan a cobrar $ 9000 por mes, cuando los que vivimos en el interior de Argentina sabemos que eso es algo común en cualquier pueblo, comenzando por los salarios estatales en los municipios o las empresas que ocupan mano de obra no especializada.

En fin... somos más habitantes y cada día menos ciudadanos, con casi nula atención de los que gobiernan hacia los que sostenemos el sistema... Hay desde las dos veredas,  seguidores, punteros, beneficiarios o adherentes a la política que  en vez de enojarse ante este tipo de reflexiones, deberían comenzar por cambiar sus discursos y actitudes... alejándose  de la violencia verbal (y de la otra) pues toda vez que alguien piensa diferente se lo convierte en enemigo. Bajar el nivel de confrontación se hace necesario y nos hace mucha falta a "todas y todos".

(*) El autor de la columna es comunicador social.

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