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Si hay responsabilidad social empresaria… no hay Ecotasa

Entre impuestos que se quieren disfrazar de tasas, cierta falta de pro actividad empresarial y un gobierno cuya imaginación está poniéndose a prueba, la gallina de los huevos de oro de Bariloche, el turismo, puede terminar faenada.


Fuente: Claves Patagónicas

Claramente la así llamada “Ecotasa” nos deja en posición de que cualquier otro destino turístico nacional nos exponga frente a los turistas potenciales señalando que deben pagar una tasa por elegir Bariloche, en tanto que eso no sucede en sus ciudades. No importa de cuánto dinero individual estemos hablando. 5 pesos, 50 o 100 es muchísimo dinero si la percepción del turista es que se lo están robando sin su permiso porque ya llegó aquí. Es de imaginar la inmediata protesta que elevarán a los medios nacionales señalando que encontraron en su boleta de pago, un impuesto que semeja ser una tasa.

Ni que hablar del periodismo nacional que, dependiendo de las noticias o falta de estas, puede transformar esta “ecotasa” en una causa nacional para que en los noticieros y en los programas políticos hablen con conceptos como… “en Bariloche quieren que los turistas paguen impuestos para el desarrollo local”… o que desde sectores opositores se adelanten a señalar algo así como… “en Bariloche se hizo sentir la caída de los recursos coparticipables por eso le quieren cobrar al turista el dinero que les dejó de entrar”.

Cuando este número de “Claves Patagónicas” esté en la calle (si bien se adelantó en nuestra página web www.clavespatagonicas.com), quizás la Ecotasa haya sido aprobada. “Quizás” este judicializada ante alguna presentación particular o profesional buscando una medida de no innovar hasta que la Justicia dictamine si es una tasa o un impuesto y como tal, suspendido. “Quizás” el buen criterio le haya dictado a la política que retroceda en su búsqueda de recursos. “Quizás”, comprendan que más que buscar nuevos recursos tributarios, se podría lograr más recaudación ampliando el universo turístico u ofreciendo mejores servicios y menores costos. “Quizás” esté demorada.

Responsabilidad Social Empresaria

Muchos “quizás” para un tema que si hubiese sentido común desde la conducción política y un sentido de responsabilidad social empresaria más ampliado en el ámbito privado, los recursos podrían disponerse de manera voluntaria y no imponiéndole a todo el universo de servicios, que sean agentes recaudadores de un Estado Municipal que no seduce a sus ciudadanos, quienes perciben que pagan mucho por servicios que no llegan y si llegan no se notan.

Ahora, la Cámara de Turismo Bariloche, compuesta por representantes de la Asociación Empresarial Hotelera Gastronómica de Bariloche (AEHGB), la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT), la Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo de San Carlos de Bariloche (AAVyT), la Asociación Empresarial Área Catedral, la Asociación de Turismo Activo de la Patagonia (ATAP), la Asociación de Ejecutivas de Empresas de Turismo (ASEET), la Asociación de Turismo Estudiantil Bariloche (ATEBA), la Asociación de Hostels Bariloche (AHB) y la Asociación Bariloche Bureau, expresaron su postura conjunta y unánime en relación a la no implementación de la tasa al turista, Ecotasa.

Por otra parte y en el comunicado señalaron que “ratifican la imperiosa necesidad de resolver la histórica falta de inversión por parte del Estado provincial y nacional en obras públicas a nuestro destino turístico, y se ponen a disposición del Gabinete Municipal para gestionar mancomunadamente entre los sectores público/ privado y acompañar oportunamente las acciones ante Provincia y Nación en pos de reunir los fondos necesarios para concretar dichas obras.

Convengamos que tampoco es esto una propuesta proactiva y propositiva que pudiese hacer reconsiderar la decisión municipal. “Acompañar y gestionar mancomunadamente acciones ante la Provincia y la Nación” es una frase que suena significativa pero que todos sabemos que es poco conducente a la hora de buscar y encontrar recursos. La Nación y la Provincia saben que las empresas privadas verán siempre con buenos ojos que recursos públicos se orienten a satisfacer necesidades sociales y empresariales propias. El tema es que las cargas tributarias ya son inmensas, el déficit es creciente y los recursos coparticipables serán menores durante el 2017. El tema es, finalmente, que estamos en crisis y a ésta se la afronta de manera excepcional, asumiendo compromisos sociales excepcionales.

Si las empresas que tienen mayores ganancias consideraran aportes económicos extraordinarios como los que dona anualmente la Fundación Furman (Confitería Giratoria Cerro Otto – 11 millones), seguramente el Estado Municipal podría buscar también en su imaginación, algún beneficio extraordinario para aquellos emprendimientos que entreguen recursos específicos para obras de infraestructura que impliquen además trabajo genuino y no dinero que se pierda en gastos corrientes.

Hasta ahora nadie ha hecho este esfuerzo conjunto de imaginación para salir de este atolladero donde todos muy probablemente perderán porque bien puede pasar que lo que se incremente por la recaudación de una tasa nueva se termine perdiendo por el menor volumen de turistas y de gastos de estos en la ciudad. La solución también debería estar por consiguiente en manos del sector privado que tiene a Bariloche como un espacio de uso habitual para su actividad y la calidad de la prestación de sus servicios dependen también de la calidad de la infraestructura de la ciudad. Qué es lo que queremos decir con esto último. Simple y concreto, que cuando se constituyan ingresos extras en alguna forma de recaudación a determinar (más adelante proponemos una) la utilización de esos fondos específicos usados para mejorar la infraestructura de la ciudad, deben ser administrados por una fundación privada, integrada por las principales empresas de la ciudad, a efectos de evitar la repetición del vicio público en el cual los ingresos extraordinarios terminan siendo derivados a gastos corrientes para disimular los déficit internos.
Recientemente el papa Francisco hizo una afirmación muy clara en una nota que llevó como título “Un pacto social por modelos más incluyentes”. Dijo… “Se necesita una conversión institucional y personal por el bien común de la humanidad”… se necesitan urgentemente “más incluyentes y justos modelos económicos”. Francisco dijo esto cuando recibió en una audiencia en la Sala Clementina a los empresarios que participaron en el Fortune-Time Global Forum, sobre “El desafío del siglo XXI: crear un nuevo pacto social”.

El papa también incursionó en la necesidad de evitar frases abstractas cuando dijo que se requiere, no “un nuevo acuerdo social abstracto”, sino “ideas concretas y una acción eficaz a favor de todos”… Francisco animó a buscar “vías cada vez más creativas con tal de transformar las instituciones y las estructuras económicas para que sepan responder a las necesidades de hoy y para que estén al servicio de la persona humana, especialmente de todos los que son excluidos”.

Un ejemplo muy simple tomando como base unos dichos del empresario local Roberto Gilio. Éste dijo al diario local El Cordillerano que “el 80% de las ventas mayoristas que se hacen en la ciudad, no tributan en Bariloche, ya que ese porcentaje representa a compras que se hacen en Buenos Aires o Neuquén, y ahí el municipio no recauda nada por ningún concepto, ni siquiera una tasa por intromisión. Por lo que si encima nos suben la tasa, se genera un desincentivo a que las empresas se instalen acá”.

En otras palabras, es absurdo pensar que una Ecotasa subsanará las falencias existentes de un sistema tributario regresivo. Es, nuevamente, indispensable la imaginación y comprender que la necesidad empresaria y los dichos del papa Francisco no tienen porqué caminar rutas paralelas sin convergencias positivas.

Una propuesta para pensar

Una propuesta a analizar es; dando marcha atrás a la “Ecotasa”, no gravar a todo el universo turístico sino buscar en el sector empresario ligado al turismo estudiantil, cuya principal facturación es básicamente externa a la ciudad y cuyo negocio, legítimo por cierto, se ha extendido sobre la participación y/o posesión de toda la cadena de servicios que se le brindan a los estudiantes, un aporte mensual porcentual de su facturación, en lo posible arbitrado como una suerte de responsabilidad social empresaria por el uso y la disposición de nuestros recursos naturales y de infraestructura. Es como una compañía teatral que para usar diferentes escenarios debe pagar por el uso de los mismos. Ya cuando en otra oportunidad se orilló este tema, bajo un formato de tasa, las empresas dijeron que una carga extra a la facturación estudiantil afectaría el negocio a un punto que se haría inviable. Esto fue y es una falacia, no sólo por lo económico sino también porque la elección de los estudiantes respecto a Bariloche es ya una decisión cuasi cultural, casi un mercado cautivo. Luego, porque a mayo de este año facturaron anualmente del orden de los 4.000 mil millones de pesos y los costos que en el año 2014 eran de entre 12 y 14 mil pesos por estudiante treparon a 28 mil pesos a mayo y a 42 mil pesos entre julio, agosto y septiembre, en tanto que subieron a 38 mil en junio y octubre (datos propios de una empresa Líder como es Travel Rock). O sea que aumentaron más del 140% entre el 2014 y mediados del 2016, lo que es más que obvio es que no se condice con la inflación en ese período de tiempo. Así, un aporte consensuado del 10%, tomando como referencia el precio más bajo, implicaría para Bariloche un ingreso anual extra para infraestructura del orden de los 513 millones de pesos. Si ese consenso fuese del 5%, el ingreso sería de 256 millones de pesos. Y si el consenso fuese de un escasísimo 2% el ingreso anual sería de 102 millones de pesos. Obviamente las empresas podrían trasladar el aporte solidario consensuado a los estudiantes. No deberían por lo menos hacerlo en su totalidad, pero seguramente lo harían.

Obviamente un aporte consensuado solidario orientado en este segmento sería mucho más justo que gravar a todo el universo turístico nacional e internacional y le implicaría a nuestra ciudad una disposición de recursos monetarios inmensos que, administrados a través una estructura (fundación) privada con acuerdos estratégicos con la administración pública, se podrán ejecutar acciones de desarrollo que beneficiarán a toda nuestra ciudad por la multiplicación de obras, trabajo y recursos. Y esto se derramaría en el crecimiento y la satisfacción de los turistas, los empresarios y los estudiantes.

N. de la R.: Vale la pena señalar que la Ecotasa ya fue aprobada por el Concejo en una de las últimas sesiones del año pasado y entrará en vigencia el mes próximo.

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