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Luna Llena en Virgo

- COLUMNA ASTROLOGICA SEMANAL -

Iniciamos la semana con los rayos de la Luna Llena en Virgo iluminada por el Sol en Piscis.

Por Alexia

¿Recuerdan el eclipse de Sol hace 15 días? En ese momento de Luna Nueva ambas luminarias se encontraban en el mismo signo, luego continuaron su viaje hasta este momento en que ambas se encuentran en signos opuestos y complementarios. El Sol continúa en Piscis, sólo que ha avanzado hasta el grado 22° y la Luna se ha ubicado enfrente, en Virgo.

Toda Luna Llena es un momento de cosecha, de lo sembrado en la Luna Nueva en que comenzó el ciclo. Es un momento de mucha intensidad y manifestación, de ver resultados, de tomar decisiones luego de lo explorado durante los 15 días previos, integrando situaciones opuestas.

En ese momento de Luna Nueva les comenté que saldrían a la luz muchos procesos emocionales que estaban ocultos en nuestro inconsciente y que necesitaban ser reconocidos para poder luego soltarlos, ayudados por el eclipse, que siempre trae cambios en nuestra vida. Siendo Piscis un signo de agua, muy profundo, que alberga vivencias de toda la humanidad, podíamos encontrarnos con procesos colectivos e individuales de mucho caos, escapismo, miedos, heridas, el sentirnos víctimas de las circunstancias culpando a otros, etc, así como también aflorarían sentimientos universales que forman parte de nuestra naturaleza humana, como lo son la gran sensibilidad, la inspiración creativa, la compasión y amor incondicional a todos, el anhelo espiritual de unidad con la Divinidad.

¿Y ahora? ¿Qué sucede con todo eso?

Virgo, el contacto con la materia

Virgo es un signo de tierra, el elemento que nos permite concretar todos nuestros sueños, ideales, imágenes del inconsciente, sentimientos sublimes, anhelos internos. Sin este elemento quedaríamos colgados en las nubes, en mundos de fantasías y ensueños de santidad, evasión de la realidad, autoengaño espiritual, sin poder llevar a cabo lo que decimos anhelar.

Por eso Piscis encuentra el equilibrio en su contraparte, Virgo, y viceversa.

Como en la naturaleza, si hay mucha agua la tierra se convierte en barro, y si hay poca ocurre la sequía. En su justa proporción el suelo se torna fértil y se transforma en vergel. De la misma manera ocurre en nosotros, necesitamos reconocer nuestro mundo emocional, sensible y espiritual (Piscis) integrándolo a nuestro día a día, trabajando por nuestros sueños, materializándolos, dándoles forma (Virgo).

Virgo y la humildad

El eje Piscis-Virgo es de perfil bajo, ya que cuando entramos en el campo de la experiencia de querer ser ejemplo de lo que predicamos, generalmente nos enfrentamos a todo un bagaje de aspectos humanos que preferiríamos esconder bajo la alfombra porque las juzgamos de “poco espirituales”. Pero lo espiritual implica reconocer todo lo que conforma a nuestra parte humana, sin catalogarlo de “bueno” o “malo” para poder aceptarlo. ¿De qué otra manera podríamos alcanzar la compasión hacia el resto de la humanidad (el vecino de al lado que nos molesta con su “egoísmo” y falta de consideración por ejemplo), si no hemos reconocido previamente la misma forma de proceder en nosotros?

Siempre Virgo nos baja del caballo de alguna manera, para que seamos simples, modestos. Que alcemos la mirada hacia lo alto para no negar el anhelo del alma de retornar a la unidad, pero que eso se logra aquí y ahora, pisando firme, dando los pasos necesarios de autoconocimiento, para que el ego no se infle en ilusiones falsas, de creencias de haber logrado ya el nirvana, la iluminación. Porque ese sentimiento de superioridad espiritual (sentirnos que somos los más buenos, sensibles, sufrientes o compasivos son patas de la misma araña) es una trampa mortal para nuestra evolución, nos hace retroceder aún cuando creamos estar avanzando, ya que nos separa de los otros, contradictorio con el anhelo del alma de sentirse uno con todo.

Virgo y la enfermedad

En el momento de la Luna Llena, el Sol, Mercurio y Quirón se encontraban en conjunción (muy cercanos entre sí) en Piscis, dando énfasis tal vez a algo que ya afloró a la superficie gracias al eclipse en el mismo signo. Hay viejas heridas que arrastramos, algunas propias, surgidas en esta vida, otras generacionales y aún de más atrás, memorias colectivas de dolor, injusticias, etc.

Es un tema delicado porque cuando estamos vivenciando una experiencia de este tipo, nos es muy difícil tomar distancia, las emociones nos invaden, somos copados por la ola de sufrimiento. Aquí está el punto creo, una cosa es el dolor que nos enseña tanto sobre nuestra capacidad de amor (cuando nos entregamos con coraje a la experiencia) y otra es la carga emotiva que añade el ego de sostener un sufrimiento innecesario. Porque esto último nos enferma.

Las emociones negativas que sostenemos repetitivamente terminan manifestándose en el cuerpo. Podemos operarnos, hacer tratamientos que apunten al síntoma, pero estamos desoyendo al alma, que es en definitiva quien ha encarnado con el fin de trascender ciertos aprendizajes.

Para sanar, el primer paso es ver, reconocer, iluminar lo que está tapado en el inconsciente. Lo sabe la psicología muy bien, y todo camino espiritual verdadero. Necesitamos dar luz a nuestro mundo emocional profundo, pero no quedarnos pegados a él. Aquí es donde la energía lógica y racional de la Luna Llena en Virgo, nos da la objetividad para separar la paja del trigo, discriminando con claridad lo que sirve a nuestra evolución de lo que no, reconociendo las causas que han gestado lo que se observa como enfermedad en la superficie.

Virgo y la sanación

El alma (Piscis) necesita del cuerpo, la vasija que la contenga (Virgo). Por eso a este signo de tierra se lo asocia con la salud.

Podemos comer sano, hacer mucho ejercicio físico, pero si nos olvidamos de nuestra naturaleza espiritual caeremos en el desequilibrio.

Esta Luna Llena en Virgo nos invita a dejar atrás viejas heridas, a no seguir alimentándolas volviendo una y otra vez a ellas. Iluminar el sufrimiento para poder soltarlo, perdonando y perdonándonos (Piscis). Ser de alguna manera cirujanos de nosotros mismos, cortando con lo innecesario, aceptando con humildad los aprendizajes que la vida nos ha presentado para avanzar (Virgo).

Urano en Aries colabora haciendo aspecto a la Luna, impulsándonos a romper con hábitos malsanos. Es un llamado a despertar, a liberarnos de un ciclo de repeticiones para poder iniciar el nuevo rumbo hacia una mayor sanidad, poniendo orden en el caos, tanto externa como internamente.

Saturno forma aspectos con el Sol y a la Luna, indicándonos que en la tarea del día a día, en el esfuerzo sostenido con responsabilidad hacia nosotros mismos, podremos crear la disciplina necesaria que favorezca el equilibrio entre cuerpo y alma, para que este se convierta finalmente en el templo sagrado de quien somos verdaderamente.

¡Hasta el próximo lunes!

(Para consultas podés encontrarme en Face: Alexia astrología y en GPS radio 89.1)

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