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EMOCIONES ENCONTRADAS

Edgardo Lanfré. Edgardo Lanfré.

El gran lago -

Por Edgardo Lanfré

Nuestro gigante lago Nahuel Huapi ha sido navegado desde siempre. Tal es así que los relatos de los jesuitas, llegados por estos lares alrededor de 1670, mencionaban rudimentarias embarcaciones o canoas hechas con troncos ahuecados y atados en forma de jangada, las cuales eran utilizadas por los Poyas y Puelches, habitantes de estas riberas, para navegarlo.

Desde el famoso vapor El Cóndor, hasta nuestros días, ha habido cantidad de embarcaciones, de cargas o de pasajeros, de particulares o de empresas, que surcan el lago.

La más emblemática de las embarcaciones es el Modesta Victoria, que aún hoy pasea su glamorosa figura. También están aquellas famosas "latas", que eran unas lanchas traídas desde El Tigre y que parecían una lata de sardinas, de allí su sobrenombre. Pero más allá de la embarcación, los que han generado gran cantidad de anécdotas son los trabajadores de la actividad lacustre, guías, marineros y obreros en general.

En largas conversaciones con mi compadre Darío Pargade me enteré de algunas “perlitas”.

Estaban en Puerto Pañuelo, mateando a media mañana, la tripulación del barco junto a los guías de la empresa, esperando que se haga la hora prevista para la salida de las diferentes excursiones, ya sea a Bosque de Arrayanes, Isla Victoria, Puerto Blest, etc.

Mientras tanto, la gente aguardaba con sus tickets en el muelle, esperando el momento de embarcar, controlados por un guarda de la empresa. De pronto, interrumpiendo la charla, se presentó y le dijo al guía:

- Te buscan unos realistas...
- ¿Qué?
- Ahí te buscan unos realistas-, señalándole con la pera estirada, a una pareja de turistas.

El guía se paró intrigado y se acercó a ellos. Conversó un rato, mientras el resto de la tripulación esperaba ansiosa su vuelta para ver quiénes eran los "realistas". Cuando regresó les contó que, en realidad, se trataba de una pareja de "¡Israelitas!".

Cierta vez, a los "nenes" integrantes de una tripulación, se les ocurrió una idea brillante. Mientras esperaban en Puerto Anchorena el regreso de los pasajeros que habían descendido, se pusieron a observar a los gansos caseros que, al ver llegar las embarcaciones, siempre se metían a las mansas aguas de la bahía y se acercaban, ya que desde allí siempre les tiraban migas de pan o galletitas.

Los muchachos, por probar nomás, les arrojaron migas de pan embebidas en ron, de una botella que había en el barcito de a bordo.

Se les fue la tarde viendo como los gansos, con sus patas como flan, totalmente borrachos, no articulaban dos pasos seguidos al querer salir a suelo firme, por lo que pegaban la vuelta y seguían flotando. Vaya a saber a qué hora se les pasó la borrachera y pudieron volver a casa.

Alguna vez le escribí algo a nuestro querido “Nahuel”.

NAHUEL HUAPI

Nahuel Huapi, mi lago azul enamorado
de ese paisaje que te acuna en su esplendor.
Hundo mi canto en lo profundo de tus aguas
en tu ribera, en el oleaje hallo mi voz,
como ese viento que resbala por tu falda
y es en la espuma de tu piel, tu trovador.

Sedientos de oro llegaron conquistadores,
tras de los Cesares guiaron su ambición.
En tus riberas se quedó abonando el suelo,
la sangre mártir del jesuita, en su misión,
También de Poyas y de Puelches que ofrendaron
la pertenencia que a tu suelo lo arraigó.

La cordillera que te acuna entre sus brazos,
Por El Machete, El Campanario o El Rincón,
allá El Tristeza, que de triste tiene el llanto
de nieve eterna que en cascadas se ofrendó.
Por El Blest se ha quedado centinela,
aquel perito que tu parque nos legó.

De La Angostura a Bariloche anda tu gente,
de La Península San Pedro a Huemul,
En Quetrihué, aún guardas virgen al coloso
bosque altivo de color, El Arrayán.
Allá en tu boca el Limay se va llevando,
para los llanos tu vertiente de cristal.

Nahuel Huapi, en este verso enamorado
quiero dejarte lo profundo de mi amor,
toma esta lágrima que arranca tu belleza,
que allá en tu vientre y por ella viva yo.
Que este pedazo de mi sangre en tus aguas,
viva por siempre y en ti por siempre viva yo.

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