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Sobre padres e hijos

Muchas personas tienen relaciones conflictivas con sus padres y, por esa razón, no pueden tener intimidad con otros. Y la mayoría de ellas no hablan de sus problemas, los guardan por años, sufren en silencio y se terminan enfermando. 

Por Doctor Bernardo Stamateas

Estas son solo algunas de las cuestiones conflictivas en la relación con nuestros padres:

Frases negativas

Cuando un papá no está sano, escribe en la vida de sus hijos sus propios conflictos y le dice cosas tales como: “No podés, no valés, no te quiero, no servís”. En realidad, es lo que le pasaba a él. Entonces como eso nunca lo resolvió, usa al hijo de espejo y escribe en su vida sus propios conflictos.

¿Qué sucede cuando mis padres me escriben sus propios conflictos?

Termino creyendo que son “mis” conflictos. Por eso, tanta gente transita por la vida con angustia, con traumas, con dificultades. A veces creemos que son nuestros problemas pero, en realidad, no lo son. Son los problemas que nuestros padres nos escribieron haciéndonos creer que son nuestros conflictos. Todas esas frases deben ser soltadas (porque no nos pertenecen) y reemplazadas por palabras positivas que reparen el daño.

Hacé lo que yo no hice

Hay papás que están frustrados en un área y quieren que sus hijos les resuelvan sus frustraciones. “Yo no pude estudiar piano y quiero que vos estudies piano” es la frase preferida de ellos. “¿Vas a estudiar eso? ¡Te vas a morir de hambre!”. ¿Te dijeron eso alguna vez tus padres? En realidad, ese adulto está diciendo: “Tenés que estudiar algo que a mí me habría gustado estudiar pero no pude”. Es decir: “Vos tenés que reparar mi propio conflicto”.

Envidia

Hay padres que sienten envidia de sus hijos. “Yo a tu edad, ya estaba trabajando”. Ese adulto no tolera que el hijo esté jugando porque él no tuvo infancia para jugar. “Yo cuidé a mis hermanos y vos estás todo el día jugando con el celular”. Es mejor que esté jugando, que cuidando a los hermanos. Pero al papá le da bronca que su hijo esté logrando algo que él no logró. Entonces se vuelve exigente porque no le gusta la libertad y las cosas buenas que el hijo disfruta. En el fondo, está renegado con su propia historia.

Promesas

Hay gente que tiene conflictos, ataduras o promesas que le han hecho al padre o a la madre. A un profesor que tuve, el padre antes de morir le dijo: “Quiero que me prometas que vas a estudiar medicina”. Y ese jovencito le dijo que sí a su papá. Cuando ese hombre se murió tenía alrededor de 60 años y había cursado todas las materias de medicina, menos la última. El hijo creció diciendo: “Voy a terminar la carrera porque se lo prometí a mi papá”.

Hacé lo que yo digo pero no lo que yo hago

El papá que no es un buen ejemplo dice: “No mientas” pero vive mintiendo. O: “Tratá bien a tu hermana” pero él maltrata a su mujer. Entonces el hijo piensa: “Acá hay una contradicción: me está enseñando valores que él no cumple”. En realidad, le está pidiendo al hijo: “Vos tenés que hacer lo que yo no quiero o no puedo hacer”.

Estos y otros conflictos con los padres nos llegaron de afuera pero, aun así necesitamos enfrentarlos para resolverlos. Nunca mamá y papá deberían ser el modelo para nuestra maternidad o paternidad. Tus padres no son tu modelo para criar a tus hijos. El modelo tenés que construirlo vos. Por eso, si tu papá fue bueno o malo, no importa. Lo que importa es construir algo nuevo distinto. Como hijos, necesitamos aprender a no divinizar ni satanizar a nuestros padres. Sencillamente hay que humanizarlos y aceptarlos como son para que vos libremente puedas construir tu propio modelo.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a [email protected]

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