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Cada migrante es una persona

Al conmemorarse este domingo el Día Internacional del Migrante, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) hizo un llamamiento para recordar a los refugiados y migrantes que perdieron la vida o desaparecieron mientras trataban de llegar a un puerto seguro después de duras jornadas por mares y desiertos. La convocatoria consiste en la primera Vigilia Global, acción que se pensó para honrar a los migrantes que perecieron durante 2016.

Durante el año en curso, perdieron la vida 7.189 migrantes. La abrumadora mayoría dejó de existir mientras intentaba arribar a Europa desde el sur: 4.812 personas. Pero también hay que tener presente que 409 fallecieron en la frontera entre Estados Unidos y México. El tránsito por el Sahara y el norte de África se cobró 1.089 víctimas. Más allá de la frialdad de las cifras, cada uno de los muertos, tenía un nombre, una historia y una esperanza.

Seis días atrás finalizó el 9no Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, que se celebró en Bangladesh. Sus deliberaciones se centraron en el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que se prevé redondear en 2018. Recordemos que en septiembre último se llevó a cabo la Cumbre de las Naciones Unidas sobre movimientos a gran escala de refugiados y migrantes.

En el cónclave bangladesí, las discusiones se centraron en la necesidad de pensar a la migración como elemento que favorezca el desarrollo sostenible para todas las personas y en la búsqueda de una agenda de migración transformadora. En particular, se debatió sobre cooperación en la gobernabilidad mundial, social y laboral. Las cuestiones que se abordaron fueron género, reclutamiento ético, reducción de los costos migratorios, diversidad y protección de los migrantes, entre otras.

Según se puso en común, comienza a dar resultados la Iniciativa Migrantes en Países en Crisis (MICIC), cuyas directrices conducen a una mejor preparación en los países que cuentan con una importante presencia migratoria. Aportó el director general de la OIM, que “los migrantes suelen ser invisibles en las crisis. Las Directrices de la Iniciativa MICIC son un paso importante para que la comunidad internacional preste una mejor asistencia a los migrantes que se encuentran en situación de crisis”.

William Lacy Swing sostuvo que “la iniciativa es un ejemplo de primera sobre la forma en que un grupo comprometido de Estados puede trabajar en colaboración con una amplia gama de socios para desarrollar consensos y avanzar en una cuestión de interés mundial”. La MICIC se puso en marcha en 2014 para ayudar a los gobiernos a ofrecer una mejor respuesta a las necesidades de los migrantes que se mueven a raíz de “crisis naturales” o de situaciones que provocan las guerras u otras catástrofes de origen humano.

Entre los ejemplos de avances se pusieron en común materiales de capacitación para funcionarios que están encargados de dar respuestas en la primera línea ante desastres, tanto en países de origen como de destino. Entre otras, se desarrollaron herramientas que incluyen una aplicación para teléfonos inteligentes con información de viajes para comunicarse con mayor eficacia con los migrantes en situaciones de emergencia.

También está en funcionamiento una plataforma de aprendizaje en línea para fortalecer las capacidades de gestión de emergencias por parte del personal consular y un curso de capacitación para actores en países de destino sobre la integración de los migrantes en su preparación para emergencias, su respuesta y su trabajo de recuperación. El personal consular es el que habitualmente tiene que tomar decisiones en primera instancia.

Los participantes en el encuentro de Bangladesh entendieron que las Directrices de la MICIC constituyen una buena base para el debate más amplio que se inicia de cara al Pacto Mundial sobre los Migrantes y los Refugiados. Se afirmó que la continuación de la discusión permitiría a los gobiernos participantes analizar más a fondo la manera en que las Directrices pueden ayudar a hacer frente más ampliamente a la vulnerabilidad de los migrantes.

Desde que existe la humanidad, la migración fue el resultado de una determinación valiente que tuvo sus fundamentos en la búsqueda de superar la adversidad y aspirar a una vida mejor. Pero en la actualidad, con la profundización de la globalización y los avances en las comunicaciones y el transporte, la práctica se multiplicó en demasía, con el consiguiente surgimiento de retos y oportunidades.

Al coexistir factores de incertidumbre, urgencia y complejidad, afrontar las dificultades que plantea la migración internacional requiere de cooperación y acciones colectivas. En lugar de resolver el problema, los muros tienden a agravarlos. Y en la Argentina, las calificaciones despectivas a quienes migran por parte de personas con responsabilidades políticas, no sólo desnudan xenofobia, además evidencian una carencia de ideas alarmante.

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