Menu
denuncia-whp

Alemania enfrenta la llegada del terror

De manera previsible, el atentado que tuvo lugar en Berlín sacudió al conjunto de Alemania con remezones en el resto de Europa. Si bien perdieron la vida 12 personas y otras 50 resultaron heridas, el daño fue mayor para un país que hasta entonces, había conseguido esquivar la amenaza terrorista de manera sustantiva. La alemana se considera a sí misma una sociedad libre y en general, existe temor ante las posibles restricciones a la libertad que siempre siguen a sucesos de índole similar.

El ataque tuvo además una fuerte carga simbólica. Se dirigió contra un mercado navideño, una tradición propia alemana donde suelen congregarse millones de personas en la época de Adviento para saborear vinos calientes, panes con especies y otras delicadezas gastronómicas características. Más allá de los credos religiosos, sitios a donde la gente acude para alejarse un tanto del estrés cotidiano en un clima de distensión e invocaciones a la paz.

Una proporción importante de los alemanes y alemanas interpretaron el atentado como una ofensa de la barbarie contra su libertad. El hecho del último lunes ubicó a Alemania en el mismo sitio que Gran Bretaña, Francia y España: blancos del terrorismo internacional. Si recordamos los atentados impunes a la Embajada de Israel y a la AMIA en la Argentina, entenderemos de qué se habla en Alemania por estos días.

Al momento de redactar estas líneas, aún no se sabía si la mortandad era atribuible a una persona con desequilibrios psicológicos, a un atacante solitario o a un grupo de pertenencia fundamentalista. Pero más allá de su origen, la sensación es que de ahora en más nada será igual en Alemania, a tal punto que se interpretaron los sucesos de la Breitscheidplatz como una suerte de presagio. Las sensaciones de inseguridad y libertad no parecen compatibles.

Después de la tragedia, se desató la profundización de los debates de índole político porque el primer sospechoso fue un refugiado, es decir, una persona que había solicitado protección al país que ahora resultó agredido. Cuando apurábamos esta columna, la Policía buscaba a otro hombre mientras el primero era desvinculado del ataque, pero los clamores discursivos ya estaban en curso.

A la derecha de la canciller Ángela Merkel, le parece descontrolada la recepción de refugiados que el gobierno alemán decidió durante 2015. Eran vastos los sectores alemanes que hasta la noche del lunes, solidarizaban con la causa de los refugiados y no sólo con las palabras. Más allá de la faceta policial del asunto, es obvio que el atentado es susceptible de capitalización por parte de las corrientes nacionalistas y de derecha, en desmedro de las posturas más liberales.

Hay notables esfuerzos por preservar la calma y analizar los sucesos con tranquilidad, pero está claro que la noche del 19 de diciembre irá a marcar un punto de inflexión en el espíritu alemán contemporáneo, aunque aún es demasiado pronto para evaluar la drasticidad del proceso. En un punto, la situación que detonó era previsible: las fuerzas de seguridad alemanas manejaban hacía tiempo la hipótesis de un atentado de dimensiones, con víctimas fatales y heridos.

Después de los hechos de Bruselas y París en 2015, resultaba realista pensar que Alemania seguiría en la lista, de manera que se cumplieron los peores pronósticos. Expertos antiterroristas afirmaron que por la manera en que se ejecutó, fue inevitable porque es imposible controlar a todos los camiones y prestar atención extrema a todos los mercados navideños, que en estos tiempos florecen por doquier en Alemania.

En los últimos años arribaron al país cientos de miles de refugiados y según admiten los funcionarios gubernamentales, no todos se revisaron de manera conveniente. De todas formas, hay que diferenciar con claridad: la abrumadora mayoría de quienes buscaron asilo o refugio en el país más poderoso de Europa vivieron situaciones desesperadas que motivaron sus desplazamientos. Pero a través de las angustiantes rutas de los refugiados, se infiltraron militantes del Estado Islámico.

Rolf Tophoven es director del Instituto de Prevención de Crisis (IFTUS) en Essen y entre otros conceptos, aportó en un marco de dolor colectivo: “es absolutamente desaconsejable reaccionar de manera irreflexiva y sin tranquilidad, exigiendo nuevas leyes y restricciones. El Estado no puede garantizar la seguridad total. El ministro del Interior, Thomas de Maizière, ya dijo tras los atentados de Ansbach y Wuerzburg, que una sociedad abierta y libre debe acostumbrarse a lidiar con situaciones tan extremas como estas”.

Para el especialista, “tenemos que acostumbrarnos a estas situaciones si deseamos conservar nuestra forma de sociedad, nuestro espíritu abierto”, exhortó. Por lo pronto, cuando es habitual que en circunstancias similares se busque uno o varios culpables antes que justicia, llama la atención de manera positiva la mesura y la paciencia de los encargados alemanes de dar con el autor.

volver arriba
Gif cordillerano V2 Invierno

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: [email protected]