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Intríngulis geopolítico para Donald Trump

Si miramos hacia atrás e incluso nos valemos de la historia, veremos que las crisis en Medio Oriente son más que centenarias. Pero a partir del 20 de enero habrá que sumar un ingrediente: Donald Trump hará su ingreso en la Casa Blanca y allí permanecerá por cuatro años. El dato es relevante porque desde 1950, Estados Unidos es la potencia con mayor influencia en la región.

Nadie descubrirá la pólvora si afirma que el caos y la violencia que allí reinan es consecuencia más o menos directa de las intervenciones militares que decidieron desde 1990 en adelante sucesivos presidentes estadounidenses, tanto republicanos como demócratas. Inclusive el apoyo sin disimulos que efectivizaron el presidente saliente y su entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, a la llamada “primavera árabe”.

Si bien se califica al todavía mandatario electo como aislacionista, en más de una ocasión expresó que el ISIS es el “enemigo principal” de su país. En consecuencia, su destrucción militar será prioridad para el gobierno que está por inaugurarse. Ver para creer, detrás de ese objetivo es muy probable que norteamericanos y rusos avancen en una alianza táctica en Siria… Las tropas de Moscú están allí presentes desde 2015 y respaldan al presidente Bashar Al Ásad.

De confirmarse, la determinación de Trump implicaría un viraje tan brusco que redundaría en una suerte de inversión de alianzas a todas luces desconcertante para los gobiernos europeos cercanos a Washington. Por ejemplo, Francia orientó su política exterior de los últimos años a favorecer el derrocamiento del presidente sirio, quien ante el salvajismo de ISIS, ahora aparece como el menos malo de la película. En sintonía, París se mostró hostil frente a Vladimir Putin, cuyo concurso parece necesario para derrotar a la versión más extrema de los fundamentalistas.

Claro que franceses y francesas concurrirán a las urnas en mayo. Consciente de su impopularidad, François Hollande no se presentará. En tanto, su probable sucesor, François Fillon, avisó que reorientará la política exterior para normalizar las relaciones con Rusia.

Cuesta digerir que para derrotar a los seguidores de ISIS en Irak y Siria, la súper potencia militar del planeta tenga que acercarse a su archienemigo de décadas atrás. Sobre todo porque Moscú cuenta entre sus aliados a Irán, que también tiene tropas y armamentos en la zona de batalla. ¿Iremos a ver en una misma trinchera a marines, soldados rusos y guardias revolucionarios iraníes? Como decían nuestros abuelos, difícil que el chancho chifle…

Cabe recordar que pusieron el gancho en ese acuerdo China, Francia, Gran Bretaña y Rusia, es decir, todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU salvo Estados Unidos. También firmó Alemania. ¿Se llevará la Casa Blanca por delante tamaño respaldo?

Además, pareciera que en términos militares, la participación iraní en el norte de Irak y en jurisdicción siria es trascendente. ¿Deberá arrancar con el pie en el freno el nuevo inquilino de la Casa Blanca?

A raíz de la composición de su equipo gubernamental, puede aventurarse que el próximo gobierno estadounidense se caracterizará por su fobia al Islam. El asesor de Seguridad Nacional será el general Michael Flynn, para quien “el temor a los musulmanes es perfectamente racional”, según publicó en Twitter. En su foja de servicios se destacan campañas en Afganistán e Irak. El islamismo es en su opinión, una “amenaza existencial a escala global” aunque en la actualidad -al igual que su jefe- opina que el ISIS es la “mayor amenaza”.

Al frente del Pentágono estará James Mattis, a quien sus amigos llaman “Perro Loco”. Se trata de un general retirado que participó en el terreno en la Primera Guerra del Golfo (1991), luego en el sur de Afganistán y en 2003, su División fue una de las que entró en Bagdad para entre otras cosas, derrocar a Saddam Hussein. Al año siguiente, lideró la toma Faluya en el norte de Irak. En su caso, es Irán la “principal amenaza”, inclusive por encima de ISIS o Al Qaeda: “considero al ISIS como una excusa para Irán para continuar causando daño. Irán no es un enemigo del ISIS. Teherán tiene mucho que ganar con la agitación que crea el ISIS en la región”.

Como puede advertirse, Trump enfrentará una contradicción geopolítica apenas asuma. No podrá estar al mismo tiempo aliado a Rusia en contra de Irán. Para comprender la tensión que se avecina, especialistas recordaron una frase de Mattis que pronunció al invadir a Irak: “vengo en son de paz. No he traído artillería. Pero con lágrimas en los ojos, les digo esto: si me fastidian, los mataré a todos”. A la luz de su desempeño en ese país árabe, no hay por qué dudar de su palabra.

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