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Hacer práctica el “Año de las energías renovables”

A través de un decreto que se conoció ayer, el gobierno nacional declaró a 2017 como “Año de las energías renovables”. En sus considerandos, la norma trajo a colación la vigencia de la Ley 27.191, que estableció el Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica. Según el texto, a partir de su entrada en vigor se inició “un proceso que apunta a lograr una contribución de las fuentes renovables de energía hasta alcanzar el veinte por ciento (20 por ciento) del consumo de energía eléctrica nacional, al 31 de diciembre de 2025”. Queda menos de una década para ese objetivo.


El flamante decreto -el noveno del año en curso- también considera que “la búsqueda de la diversificación energética mediante fuentes limpias, se ha tornado una política de Estado, en línea con los compromisos asumidos por la República Argentina con la adopción del Acuerdo de París”, que se alcanzó algo más de un año atrás en el marco de la COP 21. Fronteras adentro, el entendimiento internacional alcanzó estatus jurídico en septiembre último, al promulgarse la Ley 27.270.

Más allá del carácter simbólico de la declaración, reconforta un tanto que el Poder Ejecutivo piense que “el aprovechamiento de los recursos energéticos renovables tanto para la generación de electricidad como para usos térmicos, tiene numerosos beneficios que incluyen, en primer lugar, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y otros gases nocivos que están asociados al uso de combustibles fósiles”.

Pero además, suma conceptos que tienen que ver con la soberanía energética, aunque la administración de Cambiemos se exprese en otros términos. En su opinión, progresar hacia una diversificación de la matriz energética permitirá avanzar hacia “la seguridad energética al no depender de otros países para el aprovisionamiento de energía”. Mientras redactábamos esta columna, la intensidad del viento merecía el enésimo Alerta Meteorológico de los últimos meses sin que existan en cientos de kilómetros a la redonda, molinos capaces de convertir tamaña virulencia en energía eléctrica…

De cara a la coyuntura económica, el gobierno nacional también encuentra que impulsar el uso de fuentes renovables redundará en “la creación de empleos locales calificados tanto para la instalación como para la fabricación de componentes y equipamiento, así como también para la provisión de servicios de mantenimiento”. En ese sentido, cabe reclamar que esas tareas se confíen a empresas nacionales como INVAP, no vaya a ser que también se privaticen las nuevas oportunidades de negocios que surjan.

En su decreto, el gobierno recuerda que durante el primer año de su gestión, “se llevaron adelante numerosas acciones tendientes a incentivar la inversión a gran escala en el sector de energías renovables. Las principales acciones se englobaron en el denominado Programa RenovAr, a partir del cual se adjudicaron 59 proyectos que, una vez instalados, aportarán una cantidad de energía eléctrica equivalente al 6 por ciento de la demanda nacional”.

La primera ronda de adjudicaciones se produjo a comienzos de octubre. Según la prensa especializada en energía, la gran ganadora fue la provincia de Jujuy, que cuenta con una empresa estatal: JEMSE. Ésta se adjudicó 300 MW solares en sociedad con empresas chinas. Los proyectos en cuestión se denominan Cauchari 1, 2 y 3, cada uno de 100 MW. La oferta consistió en 60 dólares por MWh.

En la nómina de “ofertas adjudicadas, por tecnología, con celebración de contratos de abastecimiento de energía eléctrica renovable”, figura el Parque Eólico Cerro Alto, en jurisdicción de Pilcaniyeu. El oferente fue Envision Energy 2, con una potencia ofertada de 50 MW, equivalente a la finalmente asignada. Según informa una de las empresas participantes en la iniciativa, se construirá por fases: la primera será de 15 MW de potencia instalada.

El decreto también anuncia que en 2017 “se prevé avanzar en la realización de las obras necesarias para comenzar a disfrutar de nuevas fuentes de energía limpia y amigable con el ambiente, que resultan indispensables para el desarrollo del país”. En mayo próximo, se prevé la adjudicación de nuevos proyectos en el marco de la Ronda 2 del Programa RenovAR.

En función de las consideraciones anteriores, la Casa Rosada concluyó que “corresponde resaltar y difundir en el año 2017 la importancia del uso de las energías renovables para el desarrollo del país, en un ambiente sustentable”. En sí mismo, el alcance del decreto se limita a que la leyenda “Año de las energías renovables” se incluya en la documentación oficial de la administración pública nacional y a que el Poder Ejecutivo auspicie “actividades, seminarios, conferencias y programas educativos” que ponderen el uso de tales energías. Una buena intención, que habrá que reforzar con la puesta en marcha de los proyectos.

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