Menu
denuncia-whp

Se agiganta la desigualdad

El propio INDEC admitió que se profundiza la brecha entre los argentinos más ricos y los más pobres, según sus estimaciones más recientes. Las estadísticas dieron la razón aquellos voceros de la oposición que bramaron en su momento que el gobierno actual gobierna para los sectores más favorecidos. Pero también habrá que apuntar que la desigualdad no es un hallazgo reciente en la sociedad argentina.

 

Son muy preocupantes las evaluaciones: el 60 por ciento de los argentinos que recibe ingresos percibe menos de 10 mil pesos al mes. La conclusión deriva del informe sobre la distribución del ingreso que correspondió al tercer trimestre de 2016. El relevamiento oficial sumó que el ingreso promedio de los argentinos no superó los 11.127 pesos entre julio y septiembre del año que se acaba de ir.

La Encuesta Permanente de Hogares se practica sobre 31 aglomerados urbanos. Como ya dijimos más de una vez, Bariloche queda afuera del relevamiento. Pero como resultado de los cálculos, en términos nacionales el sector más rico de la población ganaba 25,6 veces más que el segmento menos pudiente. En el segundo trimestre esa diferencia era de 23,2 veces. Quiere decir que la alianza gobernante profundizó la brecha.

En sintonía con esa descripción, hay que decir que el 10 por ciento más adinerado entre los argentinos concentraba entre julio y septiembre pasados el 31,4 por ciento del ingreso total, cuando entre abril y junio ese porcentaje había sido del 31,2 por ciento. Variación leve pero variación al fin. El promedio de las remuneraciones en ese sector percibía 34.998 pesos, siempre según el INDEC.

Como contrapartida, el escalón más bajo de la población participaba con apenas el 1,23 por ciento del total de los ingresos, proporción que de manera previsible, es menor a la que se había registrado durante el trimestre anterior: 1,35 por ciento. El INDEC apuntó que el sector en cuestión, percibe en promedio inverosímiles 1.369 pesos por mes. Y como decíamos los primeros seis deciles -que constituyen el 60 por ciento de los argentinos y argentinas que perciben ingresos- se lleva a sus hogares un promedio de 10 mil pesos por mes.

Si se cuantifica decil por decil, resulta que alrededor de 12 millones de connacionales obtuvieron por su trabajo menos de 8.000 pesos en el tercer trimestre de 2016. Esa suma no superó en mucho a los 5.243 pesos que significó la canasta básica alimentaria en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en este caso, según una renombrada consultora. Ese fue el umbral que se debió cruzar para no caer en la indigencia. Al mismo tiempo, quedó lejos de los 12.030 pesos que para el mismo período, hicieron falta para no recibirse de pobre, es decir, acceder a la canasta básica total.

Para adquirir una noción concreta de la desigualdad, ayuda el tener en cuenta el poder de compra de los ingresos que recibe la mitad de la población, en comparación con los bienes y servicios que están en condiciones de demandar los sectores medios y altos. No hace falta hace licenciado en Estadística para sospechar que con 8.000 pesos, necesariamente hay que desarrollar hábitos de consumo diferentes a los que perciben el triple de esos ingresos o más. Tanto en calidad como en cantidad.

Puede aventurarse que el ingreso mensual de la mitad de los argentinos y argentinas equivaldría a una compra de algún producto tecnológico, más un par de entradas para un recital y salidas “comunes” de esas que por esparcimiento, pueden hacer los sectores más acomodados con frecuencia semanal. La referencia apunta más que nada, a erogaciones de carácter medio y no tanto a los extremos más exclusivos todavía.

Por ejemplo, un teléfono celular de marca líder que inclusive no está entre los más caros, puede ascender a 7.900 pesos, mientras dos entradas para presenciar el concierto de una figura de relieve internacional que estará en Buenos Aires en mayo próximo, se adquiere vía Internet a 3.900 pesos, aunque hay más caras. Si se tiene en cuenta el carácter mensual de los 8.000 pesos, la cuenta por día da 266 pesos, cifra que en Buenos Aires apenas si supera el precio de una pizza grande con una cerveza en un restorán céntrico. ¿Puede entenderse por qué en el verano 2017 no habrá mucha gente de vacaciones?

Al cierre del jueves, el ingreso mensual de 12 millones de argentinos se reducía a 490 dólares, es decir, 16 dólares diarios. Si se compara con dos años atrás, puede encontrarse una leve mejora porque a comienzos de 2015, el 50 por ciento de la gente recibía 5.500 pesos. Según el cambio oficial de entonces, eran 632 dólares pero al tipo de cambio “realmente existente”, es decir el blue, daba 429 dólares. Flaco consuelo.

volver arriba
puelo

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp