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Invertir en las adolescentes

Cada 11 de julio se conmemora el Día Mundial de la Población y para su edición 2016, el lema fue “Invertir en las adolescentes” porque el sector se enfrenta en todo el planeta a numerosas problemáticas. En algunos sitios, se considera socialmente que están en condiciones para el matrimonio o la maternidad. En otros se piensa diferente pero igualmente, la maternidad adolescente se erige como situación a superar, entre ellos, la Argentina.

Un número considerable de chicas se ven en la obligación de dejar las aulas, situación que perjudica sus perspectivas de futuro. Pero inclusive aquellas que logran permanecer en la institución escolar, pueden tener dificultades para acceder a información básica sobre su salud, sus derechos y reproductivos. Esa carencia las torna más vulnerables ante enfermedades, lesiones y ciertos tipos de explotación.

Los retos que se presentan son aún más problemáticos para las adolescentes que pertenecen a los sectores sociales que sufren marginación, tanto las que son parte de etnias distintas a la mayoritaria, como aquellas que viven en la pobreza o en áreas remotas. Sin embargo, ya se sabe que cuando se las fortalece a través de diversos medios, cuando conocen sus derechos y cuentan con posibilidades, se convierten en agentes de cambio en sus comunidades de origen.

Los programas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) se orientan a poner fin al matrimonio infantil y a frenar el embarazo de adolescentes. Invertir en ellas, como dice la consigna de la jornada, ayudará a que tomen decisiones informadas sobre su salud y sus vidas.

En 2015 las iniciativas del UNFPA llegaron a 11,2 millones de niñas de entre 10 y 19 años, quienes pudieron acceder a servicios de información sobre salud sexual y reproductiva.

A mitad del año pasado se dio a conocer el reporte “Fecundidad y maternidad adolescente en el Cono Sur: apuntes para la construcción de una agenda común”. De acuerdo a sus estimaciones, 1.250.000 nacimientos que tienen lugar en nuestros países corresponden a madres adolescentes (15 a 19 años). Quiere decir que una de cada cinco mujeres será madre antes de terminar la adolescencia.

El trabajo sistematiza el estado de situación sobre fecundidad y maternidad adolescente en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, además de comparar las legislaciones y programas que se vinculan con la salud sexual y reproductiva en cada uno de los países. El embarazo adolescente no solamente pone de relieve la falta de acceso de las niñas y adolescentes a bienes y servicios que les permitan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, también constituye una barrera para que ejerzan su derecho a la educación y a un desarrollo saludable, además de una transición exitosa hacia la vida adulta.

De acuerdo a las estimaciones de Naciones Unidas, nacen aproximadamente 14 millones de niños y niñas de madres adolescentes, de los cuales casi 2 millones corresponden a América Latina y el Caribe, es decir, el 13 por ciento de todos los nacimientos. La tasa de fecundidad adolescente en América Latina y el Caribe supera el 73 por mil, proporción que casi duplica los niveles del resto de las regiones (casi 49 por mil es el promedio mundial) y que sólo es superada por África (103 por mil).

La mayoría de las adolescentes mamás estaba fuera del sistema educativo al momento del embarazo. Una vocera de la Oficina Regional de América Latina y el Caribe del UNFPA señaló que es necesario reforzar y expandir políticas públicas integrales para garantizar la prevención de embarazos no deseados. Además, resaltó la importancia de estimular alianzas de cooperación entre los países del sur para facilitar el intercambio y la implementación de buenas prácticas.

El informe recoge un análisis de los programas de educación integral sobre sexualidad que se desarrollan dentro de los marcos normativos en cada uno de los países. Por ejemplo, el suministro de diversos métodos anticonceptivos de manera gratuita a través de los sistemas de salud y el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva en forma autónoma, sin obligación de acompañamiento de un adulto y con respeto al derecho de confidencialidad.

Significativa fue la exhortación del director ejecutivo del UNFPA, el nigeriano Babatunde Osotimehin: “los líderes y las comunidades deben centrarse y defender los derechos humanos de las adolescentes más marginadas, en particular de aquellas que son pobres, que no van a la escuela, que son explotadas o sufren prácticas tradicionales dañinas, incluido el matrimonio infantil”. Añadió que “corren el riesgo de tener una salud reproductiva deficiente y muy probablemente se convertirán en madres mientras siguen siendo niñas aún. Ellas tienen derecho a entender y controlar su propio cuerpo y moldear sus propias vidas”. Qué duda cabe…

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