Menu

Guaraní correntino español americano

Si los argentinos fuéramos más afectos a la vida que a las celebraciones mortuorias, mañana llevaríamos a cabo las actividades que habitualmente se reservan para el 17 de agosto: un 25 de febrero pero de 1778, nacía José de San Martín, a quien en realidad recordamos en coincidencia con su fallecimiento. Ya reflexionamos en más de una ocasión aquí sobre esa costumbre nuestra de celebrar la muerte...

Al igual que con otros personajes de nuestro pasado, la imagen de San Martín que nos dibujaron en las escuelas, en los grandes medios de comunicación, en los homenajes oficiales, calles y plazas, poco tiene que ver con la real. Esa construcción no fue inocente. Tuvo que ver con la necesidad de un sector de alinear la idiosincrasia del prócer con el ideario que se instaló en la Argentina a partir de la derrota de la Confederación.

Se suele describir al correntino como “un gran argentino que dio libertad a Chile y Perú”. Esa frase desde ya es petulante, porque en rigor fueron los propios chilenos y peruanos que se dieron a sí mismos sus respectivas libertades. Es más, la participación de los argentinos en la campaña al segundo de los países fue más que limitada. Por otro lado, poco tenía que ver el Libertador con el prototipo de “argentinidad”.

Hay quienes afirman que el origen de San Martín fue guaraní, es decir, indígena. Más allá de la cuestión sanguínea, sí se da por sentado que desde que nació y hasta sus cuatro años, creció en un medio cultural que estaba muy marcado por la cultura de ese pueblo originario. Así que para la mirada de los Mitre, los Sarmiento o los Roca, el vencedor de Maipú estaría más cerca de una identidad paraguaya que argentina.

También está documentado que la mayor parte de su infancia, su adolescencia, su juventud y sus estudios transcurrieron en España. Fue en Europa donde se forjó el militar en aproximadamente 30 batallas. Así que a los ojos de la Generación del 80 e inclusive para los argentinos de hoy, el San Martín que desembarcó en Buenos Aires a poco de producirse la Revolución de Mayo respondería al estereotipo del “gallego”.

Cómo no, si de los 34 con que contaba 27 años habían transcurrido en la península ibérica. La leyenda a la cual todavía acceden nuestros hijos en los establecimientos educativos, señala que un buen día, de golpe y porrazo, el correntino sintió el llamado de su tierra primigenia y por eso puso proa a Buenos Aires para poner su sable al servicio de la independencia de su patria. ¡Pamplinas!

El hombre que desembarcó en las orillas del Río de la Plata en 1812 venía de luchar cuatro años contra los invasores franceses de España. San Martín estaba a las órdenes de las primeras juntas democráticas que aprovechaban el eclipse de la monarquía española para poner en práctica las ideas del liberalismo democrático que vaya paradoja, había tomado el poder en la propia Francia prácticamente 20 años antes.

Buena parte de los españoles luchaba entonces contra las tropas de Napoleón pero también contra el viejo orden, hartos de los abusos de la nobleza y del despotismo de los reyes. Es de esa pelea que toma parte el joven José. Recién decide trasladarse a América para seguir con la disputa cuando la suerte de las armas se tornaba absolutamente adversa al interior de España.

Antes que poner su espada al servicio de la independencia americana, San Martín la desenvainó para luchar contra la monarquía absolutista. Por entonces, la Revolución de Mayo no era todavía separatista pero sí procuraba avanzar hacia la democracia, hacia el reemplazo del virrey por una forma de autoridad que emanara de los sectores populares, aunque con grandes diferencias entre sus principales protagonistas.

Fueron ideales políticos los que trajeron a San Martín al Río de la Plata. Los mismos que lo condujeron a Chile bajo la bandera del Ejército de los Andes, en rigor una fuerza binacional en donde militaban argentinos y chilenos. Son decenas las obras pictóricas que reflejan el cruce de la cadena montañosa y en todas aparece alguna enseña nacional. Eso es falso. Si hay que atribuirle alguna nacionalidad a esa tropa es la americana.

Enemistado con Buenos Aires, que le ordenó retornar para poner a sus hombres al servicio de la represión de los federales, San Martín condujo la Campaña al Perú bajo la bandera chilena, mal que les pese a varios chauvinistas vernáculos. Era aquel otro ejército americano. Con ese espíritu quiso retar a duelo a Rivadavia, a quien consideraba un simple agente inglés. Sobran las razones para homenajear al guaraní-correntino-español-americano, antes que a la caricatura de mármol que de él hicieron los liberales antidemocráticos.

volver arriba

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: noticias@elcordillerano.com.ar