Menu

Hacia una nueva desindustrialización

La Unión Industrial Argentina (UIA) no participa de los llamados al optimismo y la alegría que escucháramos algo más de una semana atrás durante la Asamblea Legislativa. En el transcurso de la primera reunión del año de su Comité Ejecutivo, se preguntaron sus integrantes dónde terminó la recesión porque los datos que manejan del primer bimestre, no coinciden con los anuncios del Ministerio de Hacienda.

Cabe recordar que el sector manufacturero redondeó una caída en el nivel de producción del 4,9 por ciento durante 2016 y la tendencia en el arranque de 2017 no permite compartir el optimismo oficial, a raíz de la continuidad de las caídas y la capacidad ociosa existente. De todos modos, hay que aclarar que en el seno de la UIA coexisten representantes de ramas muy diferentes de la producción, que acusan una heterogeneidad considerable.

Pero más allá de los matices que puedan encontrarse rubro por rubro, el primer bimestre del año en curso ofreció denominadores comunes que inciden en el estado de ánimos de los industriales. Pueden apuntarse la presencia de mayores importaciones, una baja en la demanda tanto interna como externa, una alta ociosidad en la capacidad instalada, el atraso cambiario y los altos costos financieros. Una suerte de tormenta perfecta…

En el centro del vendaval están el calzado y la metalurgia. Los voceros del primero de los sectores apuntaron que durante enero y febrero ingresaron al país 600 mil pares de importados, contra 360 mil de un año atrás, quiere decir que el incremento se ubicó en el 67 por ciento. En tanto, la metalurgia cayó 8,5 por ciento en 2016, desmoronamiento que “sólo” provocó un 2 por ciento de despidos. Correlación que los empresarios entienden como una suerte de esfuerzo heroico.

Más allá del ojo del huracán, los coletazos también son violentos en Alimentos y Bebidas, al ser palpable la incursión importadora en las góndolas de los supermercados. Otro tanto sucedió en el sector gráfico, con aumentos en la llegada de libros importados. A la distensión en las restricciones del comercio exterior hay que sumarle la situación cambiaria, que hace poco competitivas las exportaciones argentinas y como contrapartida, torna muy atractiva para los consumidores la circulación de bienes importados en el mercado interno.

En la reunión de los popes de la UIA se comentó que las únicas exportaciones que crecieron son las que tienen que ver con las commodities, es decir, las materias primas. El resto de los componentes del comercio exterior argentino no creció por sexto año consecutivo, incluyendo alimentos. Los industriales saben que es difícil que vaya a cambiar el sesgo con el persistente atraso cambiario.

A la gente de la UIA también les preocupa la economía brasileña, ya que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. La situación cambiaria en el vecino país no es irrelevante pero tampoco la marcha de su PBI. Las últimas proyecciones de la UIA prevén un crecimiento del sector que irá entre el 1,5 por ciento y el 2 por ciento, es decir, por debajo de las previsiones para el conjunto del PBI. Pero el cálculo se relaciona íntimamente con la marcha brasileña.

La economía “verde-amarela” cayó 3,6 por ciento durante el año que se fue. En Buenos Aires, aguardan que durante 2017 se interrumpa su tendencia descendente y que inclusive, crezca un 1 por ciento. La recesión brasileña explica buena parte de la caída industrial argentina, que a comienzos de 2016 se calculaba en 3,5 por ciento y finalmente, fue del 4,9 por ciento que mencionábamos más arriba.

Los mandamases de la UIA detectaron que la capacidad ociosa ronda el 40 por ciento, después de cuatro años de estancamiento. Queda claro que si bien durante el primer año de Cambiemos en la Casa Rosada las cosas se complicaron, el cuadro angustiante comenzó a pintarse a mediados del último período K. Si se tiene en cuenta esa inactividad, en combinación con las altas tasas de interés y la apreciación del dólar, difícil augurar una reactivación significativa y menos aún, un repunte del empleo industrial. En el cónclave se compartió que las PyME afrontan tasas activas del 34 por ciento en dólares, que deben ser las más elevadas del planeta. ¿Quién irá a invertir en la industria argentina, sea nacional o foráneo en estas condiciones?

Al responder a la nutrida movilización gremial del último martes, el gobierno señaló que está dispuesto a dialogar pero que no cambiará de política económica. Admitió que en la industria se perdieron 30 mil puestos de trabajo pero respondió que en el sector Servicios se crearon 40 mil.

Quiere decir que el esquema actual no tiene ningún problema con des-industrializar la Argentina. Es más, parece ser su cometido.

volver arriba

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: noticias@elcordillerano.com.ar