Menu
denuncia-whp

Tambalea la meta inflacionaria

El logro más preciado que acostumbraba a mostrar el gobierno nacional tambaleó de manera estrepitosa al término del primer trimestre. Según el propio INDEC, la inflación acumulada en los primeros tres meses del año superó el 6 por ciento. De continuar el ritmo, la meta oficial del 17 por ciento anual quedará bastante superada en diciembre del 2017. Como una de las respuestas, el BCRA elevó en la víspera las tasas de interés, recurso que según el manual de los economistas ortodoxos, conspira contra la reactivación de la economía real.


El organismo oficial encargado de las estadísticas, midió la suba de los precios en un 2,4 por ciento durante marzo último, incremento que debe sumarse al 2,5 de febrero y al 1,3 por ciento de enero. Llamativamente, la medición superó a las estimaciones que habían dado a conocer en las jornadas previas los legisladores de la oposición e inclusive, las consultoras privadas.

Para los que trabajan en el así llamado IPC Congreso, la inflación fue del 2,2 por ciento, con un total acumulado del 6,1 por ciento. Cabe recordar que esa medición nació durante el período gubernamental anterior, cuando las estadísticas oficiales no tenían ninguna credibilidad. Que en la actualidad las estimaciones del INDEC superen el cálculo que hacen los técnicos de los diputados opositores, resta eficacia a la jugada como maniobra política.

Por su parte, las consultoras privadas que más credibilidad tienen entre los medios especializados y en ámbitos empresariales, oscilaron entre un 2,3 por ciento y un 1,8 por ciento de alza para marzo. Como resultado de sus cálculos, la inflación entre el tercer mes de 2017 e idéntico período del año pasado, estuvo entre el 33,6 por ciento y el 31,5 por ciento. Según los privados, el mayor impacto se advirtió en Alimentos y Bebidas, Educación, Vivienda e Indumentaria.

Pero para el INDEC, también hubo que considerar la incidencia de los aumentos en la tarifa de electricidad, decisión cuya responsabilidad directa recae en el gobierno nacional. Además, fue importante el incremento de los peajes en el área metropolitana, zona donde el organismo nacional centra su tarea. Precisamente, los precios regulados -los servicios públicos- superaron con su incremento el promedio general: 3,3 por ciento.

Al momento de redactar estas líneas, trascendían declaraciones del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en las cuales afirmó que en el gobierno que integra están “todos preocupados y atentos” ante la recuperación inflacionaria de febrero y marzo. De manera implícita, la asoció a que “lentamente se ha puesto en marcha” la economía, a partir de la evolución de los números en el último trimestre de 2016 y en el primero del año en curso.

Es un libreto que conocemos: para el pensamiento económico ortodoxo, un mayor nivel de actividad económica redundará necesariamente en más tasa de inflación. Esa manera de ver las cosas no explica por qué entre los países desarrollados, donde los PBI difícilmente dejen de crecer, el aumento de los precios es insignificante o al menos, nunca alcanza las dimensiones estrepitosas que en la Argentina.

La inflación en este país no se explica solamente por razones monetarias, como supone el equipo que está en el gobierno. Si así fuera, con “enfriarla” a partir de medidas estrictamente financieras -como el incremento de las tasas de interés- sería más que suficiente. La insólita velocidad con que aumentan los precios de los bienes de consumo en la Argentina tiene más que ver con la estructura concentrada de la economía que con cualquier otro tipo de factor.

Durante el período gubernamental anterior, se habló mucho de monopolios y corporaciones pero las únicas que estuvieron en la mira fueron las comunicacionales. Se sorprendería mucho el lector si constatara qué pocos actores son los que deciden por ejemplo, los precios de venta al público de los lácteos o de las gaseosas o de los aceites, entre otros productos de consumo masivo.

De manera implícita, Dujovne quiso explicar a la inflación por la hipotética recuperación laboral porque según sus cuentas, en febrero el sector privado formal creó 20 mil puestos en relación a enero. Al ministro se le acaba el casete: “tenemos que ser pacientes porque venimos de muchos años de una economía muy desordenada, que no crecía, en la que estábamos acostumbrados a una inflación del 30 por ciento sin que nadie se ocupara”, dijo.

Pero durante el primer año de su gobierno la inflación rondó el 36 por ciento, con el agravante que también se dispararon los índices de desocupación, pobreza e indigencia. Además, el conjunto de los asalariados perdió el 6 por ciento su poder adquisitivo. Y durante el segundo año, a este ritmo el crecimiento de los precios superará el 24 por ciento. Con preocupación y atención no alcanza.

volver arriba

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp