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Eramos pocos y parió Morgan Stanley

Volver “al mundo” entraña sus riesgos. Ante la decisión de una “sintetizadora estadounidense de fondos” cuya existencia ignorábamos la mayoría de los argentinos hasta el lunes último, la cotización del dólar en el país alcanzó a media mañana de ayer un nuevo “máximo histórico” para arañar los 16,70 centavos. Asimismo, las noticias que llegaron el lunes desde el exterior incidieron en el comportamiento de la Bolsa de Buenos Aires.


Para los hombres y mujeres de a pie, el acontecer del mercado bursátil poco tiene que ver con su vida cotidiana. De hecho, los últimos meses fueron de relativa ventura para el índice MERVAL, mientras en forma simultánea se conocieron incrementos de la pobreza y la indigencia para los primeros meses del año. Es la habitual distancia que media entre la “economía real” y el mundo de los negocios financieros.

En cambio, los vaivenes del dólar sí deben preocupar a los consumidores argentinos porque como enseña la experiencia, los aumentos en la cotización de la divisa estadounidense suelen incidir en los precios del mercado interno. Si bien en muchos de los rubros de consumo básico no hay relación alguna con los precios internacionales, para no quedar detrás en la evolución de los que sí tendrían justificativo para incrementarse, se generalizan alzas.

Incluso el gobierno debería fruncir el ceño: justo cuando podía mostrar una desaceleración en los precios -que hizo reaparecer la esperanza de cumplir con la meta inflacionaria- alguien metió la cola. En este caso, se trató de la Morgan Stanley Capital International (MSCI), ámbito que decidió el último lunes que la Argentina continuara con la categoría de mercado financiero “fronterizo”, cuando los inversores -los especuladores- aguardaban que el país ascendiera a “mercado emergente”.

Como consecuencia, en apenas dos horas de funcionamiento, el mercado cambiario del país acusó marcado recibo y observó un aumento del dólar que rondó los 30 centavos. Si bien el billete estadounidense venía en ascenso desde la semana pasada, la magnitud del incremento de la víspera demostró que una vez más, la administración de Cambiemos falla a la hora de restarle volatilidad a la plaza. En ningún país “serio”, la moneda se devalúa más del 3 por ciento en un par de días...

La prensa especializada explicó la nueva inestabilidad por la decepción que se instaló en los inversores a la hora de conocerse la decisión de MSCI. Al parecer, se daba por descontado que desde el lunes, seríamos “mercado emergente” en lugar de “fronterizo”. Ocurre que para los grandes actores internacionales del mercado financiero, hace falta más tiempo para que las “reformas” que instrumentó la Casa Rosada puedan considerarse irreversibles.

Si bien los informes no puntualizaron referencias a las próximas elecciones en la Argentina, es evidente que a través de MSCI, los “mercados” exteriorizaron sus dudas sobre la continuidad del proceso que arrancó la actual gestión hace menos de dos años. No tanto por los resultados que puedan arrojar los comicios de “medio término”, más bien por la perspectiva de cara a 2019. En ese sentido, su preocupación es irreprochable.

Al lunes último, las reservas del Banco Central de la República Argentina rondaban los 44.754 millones de dólares. Si bien por diversos mecanismos –entre ellos, el cuestionado endeudamiento externo- la entidad mejoró su poder de fuego en relación a diciembre de 2015, tampoco le sobra demasiado como para intervenir con fuerza si la tendencia alcista se transformara en corrida. Antes de las PASO y sobre todo antes de octubre, el gobierno no puede darse el lujo de tolerar grandes descalabros cambiarios.

La Argentina había perdido la categoría de “mercado emergente” en 2009, durante el primer mandato de Cristina Fernández. En general, se pensaba que con las medidas que implementó Cambiemos desde su llegada al poder político, durante 2017 se produciría el regreso a aquella categoría pero ahora, la determinación del MSCI implica que al menos, habrá que esperar otro año.

Al dar a conocer que decidió postergar el análisis de la recalificación, Morgan Stanley reconoció las reformas que se implementaron aquí “desde diciembre de 2015 por el Banco Central argentino”, en particular, la abolición de “las restricciones cambiarias y los controles de capital que habían estado en vigor en los últimos años”. En la misma reunión, MSCI ascendió a China como “mercado emergente” y avisó que en 2018, junto con la Argentina, verá si promueve a Arabia Saudita.

Tribulaciones del mundillo de las finanzas… El asunto concreto y real es que el mercado cambiario argentino no puede perder la condición de tembladeral, a pesar de la intención del gobierno de tornarlo más predecible y precisamente, menos volátil. Menos aún, la necesidad de desconectar su comportamiento de la evolución de los precios internos, objetivo que obviamente, la administración actual ni se plantea.

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