Menu
denuncia-whp

Nevada, quejas y retos

Sería muy extenso traer a colación por qué las sociedades contemporáneas no están organizadas de manera horizontal sino más bien vertical. El Estado es, sobre todo, una organización jerárquica y burocrática que ostenta varios monopolios, entre ellos, el de la coerción. No nos referimos a la tensión que existe hace décadas entre el ámbito estatal como agente económico y las empresas, sino más bien a las maneras en que se organiza la cosa pública.


Como en tantos otros países, en la Argentina, el Estado se expresa a través de tres jurisdicciones: la municipal, la provincial y la nacional. Para sumar, recordemos que la Constitución en vigencia expresa taxativamente que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes y autoridades. La fórmula debió tener sentido de avanzada en la lucha contra la monarquía o durante el proceso de organización nacional pero, en la actualidad, separa peligrosamente a quienes ejercen el poder de pronunciarse en nombre del Estado del resto de los ciudadanos.

Tanto a nivel municipal como nacional, existen mecanismos para acortar esa distancia que existe entre la “clase política” y el resto de la sociedad. En Bariloche, tenemos un ejemplo para mostrar: cuando el conjunto de la ciudadanía, luego de la intervención del poder político, entendió que un intendente no estaba a la altura de las circunstancias, se puso en marcha el mecanismo de revocatoria de mandato… Se terminó con la costumbre del “cheque en blanco”.

Pero aquella circunstancia histórica fue una excepción y, en general, la relación entre gobernantes y gobernados no es muy salubre. Los primeros no tienen demasiado interés en estimular la participación del conjunto de la población porque someter sus designios a la consulta permanente implicaría ceder poder. Hay otro ejemplo barilochense: la ordenanza de Presupuesto Participativo está en vigencia pero hace años que ningún intendente se preocupa por poner en marcha su mecanismo… Será trabajoso e incluso tortuoso, pero es más democrático. Como contrapartida de aquella relación insalubre, la abrumadora mayoría de la ciudadanía prefiere la comodidad, no involucrarse y limitarse a ejercer sus derechos políticos cada dos años. Cada cuatro, en el caso municipal.

Como las sociedades contemporáneas se organizan estatalmente, cuando tienen lugar circunstancias inusuales como la reciente nevada, aguardan que el Estado resuelva los problemas. La insalubridad vuelve a manifestarse a varias puntas. Por un lado, en este caso, desde el Estado municipal, se exhorta a la gente para que “asuma sus propias responsabilidades” pero básicamente, a título individual. Por ejemplo, utilizar el transporte público en lugar del familiar, permanecer en los domicilios salvo en casos impostergables, disponer de cadenas en los vehículos particulares y demás.

Como no existen espacios ciudadanos que tengan adiestramiento previo ante contrariedades como intensas nevadas o erupciones volcánicas, la gente deslinda responsabilidades y aguarda las respuestas que puedan dar la Municipalidad o las empresas prestadoras de servicios públicos. Como contrapartida, éstas no tienen en quién recostarse, salvo la conciencia de los vecinos, que sólo están en condiciones de dar respuestas individuales.

Desde el viernes, se escuchan quejas en todas direcciones: sobre todo hacia la Municipalidad, hacia la CEB, hacia las líneas aéreas, hacia el transporte público, hacia la empresa que administra el aeropuerto… Son sumamente comprensibles porque a nadie le gusta estar 26 horas sin energía eléctrica o aguardar dos horas un colectivo prácticamente a la intemperie, mientras el termómetro acusa 10 grados bajo cero.

No nos extenderemos sobre la naturalidad que tienen las nevadas en una zona austral y cordillerana como Bariloche aunque es verdad que hacía más de 20 años que no caía una como la que todavía padecemos – disfrutamos. Vivir en ambientes boscosos y patagónicos entraña sus bemoles: en otros lados, lidiarán con tormentas tropicales, inundaciones o invasiones de mosquitos… Es el ambiente que elegimos, seamos “nacidos y criados” o barilochenses por opción.

La manera de afrontar esta y otras circunstancias similares habla mucho de nuestras características sociales. ¿Cuántos de los socios de la CEB que sufrieron cortes prolongados en los últimos cinco días saben quiénes son los delegados de su distrito? ¿Cuántos los que saben que la distribuidora eléctrica de esta localidad no es una trasnacional con casa matriz en Europa sino una empresa social de la que, supuestamente, son dueños los barilochenses que tienen un medidor en su domicilio? ¿Cuántos de los usuarios que sufrieron la inexperiencia de la nueva compañía de transporte público asistieron a las audiencias públicas sobre tarifas?

Del otro lado, que los funcionarios públicos reten a la gente porque “viven en Dina Huapi y quieren trabajar en Bariloche”, no parece la mejor actitud en un contexto de enojo ciudadano. Para afrontar próximas nevadas y demás contingencias, resultaría interesante achicar la brecha entre gobernantes y gobernados. Empoderar es una palabra que está de moda. Ponerla en práctica puede resultar interesante.

volver arriba
Gif cordillerano V2 Invierno

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: [email protected]