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“El cuidado del planeta comienza por el suelo”

El suelo es un recurso esencial y una parte vital del entorno natural donde se produce la mayoría de los alimentos a escala mundial. En forma simultánea, el suelo aporta el espacio vital para los seres humanos, al igual que servicios ambientales esenciales que son importantes para la regulación y el abastecimiento de agua, la regulación del clima, la conservación de la biodiversidad y los “servicios” culturales.


A pesar de esa trascendencia, los suelos se encuentran bajo presión a raíz del crecimiento poblacional, la mayor demanda alimenticia y la competencia por sus usos. Aproximadamente el 33 por ciento de los suelos mundiales están degradados, de ahí que referentes políticos de todo el planeta exploren posibilidades con el fin de canalizar las prácticas económicas en el marco de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

Si bien la importancia del suelo parece clara, en el pasado reciente no recibió la necesaria atención en cuanto a su uso y gestión, porque se consideraba un recurso infinito que siempre brindaría servicios eco-sistémicos. Sin embargo, la realidad es distinta y en la actualidad, existe una necesidad urgente por sensibilizar sobre la importancia de los suelos y especialmente, por protegerlos y usarlos de manera sostenible.

En ese contexto, la Alianza Mundial por el Suelo se estableció a fines de 2012 como un mecanismo para desarrollar una fuerte alianza interactiva, a la vez que una mejor colaboración y sinergia de esfuerzos entre las partes interesadas. Desde usuarios en el terreno a políticos, uno de los objetivos clave de la AMS es mejorar el gobierno y gestión sostenible de los suelos. En su ámbito, se debaten los asuntos globales que hacen al suelo.

Algunos logros demuestran que era necesario avanzar hacia ese entendimiento internacional para trabajar en la promoción de la gestión sostenible de los suelos, entre ellos, el establecimiento del Grupo Técnico Intergubernamental sobre Suelos, la instalación del Día Mundial del Suelo de la ONU (5 de diciembre) y el Año Internacional de los Suelos, además de avances para el mapeo digital de suelos en países en desarrollo.

Puede considerarse al suelo como el conjunto de materias orgánicas e inorgánicas de la superficie terrestre, capaz de sostener vida vegetal. Los suelos son un recurso natural finito y no renovable, si la escala temporal es la humana. A pesar de funcionar como sostenes de los medios de vida de los habitantes del planeta, continúan degradándose a nivel mundial a raíz de prácticas inapropiadas.

Entre ellas, la FAO apunta la presión demográfica que conduce a la intensificación insostenible de los cultivos y una gestión inadecuada. En consecuencia, las actividades que se organizan a raíz del Día Mundial del Suelo tienen por objetivo divulgar la importancia que tiene su calidad para la seguridad alimentaria, el buen estado de los ecosistemas y el bienestar de la humanidad. Por ejemplo, pocos saben que el suelo retiene el triple de carbono que la atmósfera y puede ayudar a luchar contra el cambio climático.

Por otro lado, unos 815 millones de personas sufren inseguridad alimentaria y aproximadamente 2.000 millones no disponen de alimentos suficientemente nutritivos. Esta situación se podría mitigar mediante la gestión adecuada de los suelos, porque el 95 por ciento de los alimentos de allí proviene. Frente a este panorama, la FAO y la AMS promueven el establecimiento de políticas y gobernabilidad del suelo participativas.

Asimismo, son prioridades en la acción la promoción de inversiones en gestión sostenible de suelos y promover la investigación que se relacione con su preservación y recuperación. De la misma manera, resulta prioritaria una formación efectiva al respecto y la propagación de programas sobre suelos, acciones todas que deberían redundar en minimizar la degradación y en restaurar la productividad de aquellos que ya están degradados en regiones donde la gente es más vulnerable.

Las directivas incluyen la búsqueda de estabilizar depósitos globales de materia orgánica, incluyendo carbón y organismos del suelo, además de estabilizar o reducir el uso de fertilizantes que contienen nitrógeno y fósforo, e incrementarlo allí donde hay deficiencia nutricional. Por último para la enumeración, mejorar nuestro conocimiento sobre el estado y las tendencias de las condiciones del suelo por medio del establecimiento o fortalecimiento de sistemas de información pertinentes.

En el lenguaje técnico, el concepto “tierra” abarca más que el concepto “suelo”. La evaluación de tierras se designa como un concepto integrado y multidisciplinar que considera los factores agrícolas, sociales, económicos y otros ecosistemas más allá del suelo, como los recursos de agua y el clima. En cambio, la evaluación de suelos tiende a enfocarse en sus requerimientos específicos, en el manejo de las tierras y el encuadre entre ambos. Aunque como dice la consigna para hoy, “el cuidado del planeta comienza por el suelo”.

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