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Seguridad para la migración en un mundo en movimiento

Desde que la humanidad existe, puede considerarse que la migración es una expresión valiente de determinación individual o colectiva para superar la adversidad y buscar una vida mejor. En la actualidad la globalización, junto con los avances en las comunicaciones y el transporte, contribuyen a que se vea incrementada en gran medida el número de personas que tienen el deseo y la capacidad de mudarse a otros lugares.

Estamos en una nueva era en este sentido. La profundización de la migración crea nuevos retos a la vez que oportunidades para el conjunto de las sociedades en buena parte del mundo. Por otro lado, el fenómeno impele a reflexionar sobre el vínculo que existe entre migración y desarrollo. En los últimos tiempos, se abre paso el concepto de co-desarrollo, es decir, la mejora concertada de las condiciones económicas y sociales tanto en el lugar de origen como de destino.

Tanta es su importancia como proceso social que la migración atrae en la actualidad cada vez más atención. Intervienen en su dinámica a veces dramática, factores de incertidumbre, urgencia y complejidad. En los países de Europa, las políticas en cuanto a la migración dividen opiniones y nos parece que mucho tienen que ver con el avance de las expresiones de derecha en lugares como Austria, Francia e inclusive Alemania.

De ahí que sea necesario asumir las dificultades que ofrece la situación desde la cooperación internacional y las acciones colectivas. En ese sentido, la ONU juega un rol central en la búsqueda de crear más condiciones de diálogo e interacciones entre países y regiones, así como para impulsar el intercambio de experiencias y las oportunidades de colaboración. A instancias del ámbito internacional, hoy se conmemora el Día Internacional del Migrante.

En septiembre de 2016, la Asamblea General aprobó un conjunto de medidas durante la primera cumbre en la historia sobre los desplazamientos de migrantes y refugiados. Estas obligaciones se conocen bajo el nombre de la Declaración de Nueva York sobre Refugiados y Migrantes. El texto reafirma la importancia que adquiere la protección internacional hacia los migrantes y se subraya la obligación que asumieron los Estados de mejorarla.

El documento allanó el camino para la aprobación de dos nuevos acuerdos mundiales en 2018: uno sobre refugiados y otro sobre la migración organizada, regular y en condiciones de seguridad. António Guterres, actual secretario general de la ONU, reconoció con lenguaje pleno de eufemismos, “la contribución de los 258 millones de migrantes del mundo” y quiso celebrar “su dinamismo”.

Según hizo saber el diplomático, “está más que probado que los migrantes generan beneficios económicos, sociales y culturales para todas las sociedades. Pese a ello, por desgracia, la hostilidad hacia los migrantes está aumentando en todo el mundo. Nunca ha sido tan urgente ser solidarios con ellos”. Avisó que “el cambio climático, la demografía, la inestabilidad, las desigualdades cada vez mayores y las aspiraciones a una vida mejor, así como las necesidades no satisfechas en los mercados laborales, nos indican que la migración seguirá existiendo”.

El portugués señaló que hace falta que “la cooperación internacional sea eficaz en la gestión de la migración para asegurarnos de que sus beneficios se distribuyan de la manera más amplia y de que los derechos humanos de todos los interesados estén debidamente protegidos”. La problemática se expresa y reconoce en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, instrumento que debería orientar a los gobiernos.

Por su parte, la directora general de la UNESCO llamó las cosas por su nombre. Audrey Azoulay apuntó que es cierto que “millones de mujeres y hombres abandonan sus hogares en busca de trabajo y educación” pero sumó que “millones de personas se desplazan, porque no tienen elección, para huir de la guerra y la persecución, para escapar de los círculos viciosos de la pobreza, la inseguridad alimentaria y el deterioro medioambiental”.

En efecto, “la migración es un fenómeno mundial motivado por numerosos factores, que tienen su origen en aspiraciones de dignidad, seguridad y paz. La decisión de abandonar el hogar propio es siempre extrema y, con demasiada frecuencia, supone el comienzo de un viaje peligroso, a veces funesto”. Las noticias sobre auténticas catástrofes que tienen como víctimas a migrantes son demasiado corrientes.

Para la UNESCO es central la educación, en particular “mediante la promoción del acceso a una educación de calidad para los refugiados sirios, facilitando el reconocimiento de los diplomas y títulos educativos”. Como se sabe inclusive en la Argentina, la problemática siria motivó incontables desplazamientos de ciudadanos de aquel país. Entre otras iniciativas, la entidad potencia “las capacidades de los periodistas para hacer frente a los discursos negativos y poner de relieve las historias de los migrantes”. De restituirles la humanidad que nunca perdieron, se trata.

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