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Realzar la solidaridad, aunque esté en retirada

En 2017, la celebración del Día Internacional de la Solidaridad Humana se produce dos años después de que los líderes mundiales adoptasen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), programa nuevo e inclusivo que busca erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la dignidad para todos, después de los 15 años de vigencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Difícil conmemorar la solidaridad humana después de los acontecimientos que vivimos el lunes los argentinos, cuando en un marco de violencia inusitada que hacía tiempo no se veía, el gobierno nacional logró la aprobación de una reforma que según la abrumadora mayoría de los análisis, recortará los ingresos de los sectores menos favorecidos de la población, entre ellos, los jubilados y los beneficiarios de la AUH.

En la Argentina, el diseño gubernamental parece marchar en contra del programa que suponen los ODS, que ponen en el centro a la persona y al planeta, se apoyan en los derechos humanos y cuentan con el respaldo de una alianza mundial que al menos en las declaraciones, se muestra decidida a ayudar a la gente a superar la pobreza, el hambre y las enfermedades. El programa necesita para su implementación de la cooperación y solidaridad mundiales.

Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo es el primero de los ODS. En este sentido, el programa define que “la pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles. La pobreza es un problema de derechos humanos”.

Efectivamente, se manifiesta a través del “hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna y el acceso limitado a otros servicios básicos como la educación o la salud”.

Pero además son expresiones de la pobreza “la discriminación y la exclusión social, que incluye la ausencia de la participación de los pobres en la adopción de decisiones, especialmente de aquellas que les afectan”. Para terminar, señala que “el crecimiento económico debe ser inclusivo, con el fin de crear empleos sostenibles y de promover la igualdad”.

La solidaridad se identifica en la Declaración del Milenio como uno de los valores fundamentales para las relaciones internacionales en el siglo 21. Consagra un principio según el cual quienes sufren o tienen menos puedan beneficiarse de la ayuda de los más acomodados. En consecuencia, en el contexto de la globalización y el desafío de la creciente desigualdad, el fortalecimiento de la solidaridad internacional es indispensable.

La Asamblea General de la ONU instituyó al 20 de diciembre como Día Internacional de la Solidaridad Humana, al proclamarse convencida de que la promoción de la cultura de la solidaridad y el espíritu de compartir es importante para la lucha contra la pobreza. En sintonía con la idea, se creó el Fondo Mundial de Solidaridad para buscar la erradicación de aquella, aunque pareciera inconmovible.

La solidaridad define el trabajo de las Naciones Unidas desde su nacimiento, ya que se consagra a convocar a los pueblos del mundo en la promoción de la paz, los derechos humanos y el desarrollo económico y social. La ONU se fundó en la premisa básica de la unidad y la armonía entre sus miembros, que se expresa en el concepto de seguridad colectiva, categoría que se basa en la solidaridad de sus miembros “para mantener la paz y la seguridad internacionales”.

La entidad reivindica un espíritu de solidaridad para “la cooperación en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario”. En definitiva, es uno de los valores fundamentales y universales en que deberían basarse las relaciones entre los pueblos. La conmemoración de la jornada data de 2005. En tanto, el Fondo Mundial de Solidaridad asume como objetivo erradicar la pobreza y promover el desarrollo humano y social en los países menos industrializados, en particular entre los segmentos más pobres de sus poblaciones.

Con el Día Internacional de la Solidaridad Humana la comunidad internacional procura “celebrar nuestra unidad en la diversidad”, “recordar a los gobiernos a que respeten sus compromisos con los acuerdos internacionales” y “sensibilizar al público sobre la importancia de la solidaridad”. La intención también incluye fomentar el debate sobre las maneras de promoverla para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, incluida la erradicación de la pobreza. Asimismo, la jornada se utiliza para fomentar nuevas iniciativas que busquen terminar con el flagelo.

En íntima relación con el primero, el segundo ODS habla de “poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”. En este sentido, los sectores alimentario y agrícola ofrecen soluciones claves para el desarrollo y son vitales para la eliminación del hambre y la pobreza.

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