Menu
Facebook Twitter

Cinco años de descuento

Si hubieran resultado ciertas las aseveraciones que se escuchaban cinco años atrás, habría que decir que la humanidad extiende su tiempo de descuento. ¿Se acuerda? Desde 2010 en adelante se decía que el 21 de diciembre de 2012 se acabaría la vida en la Tierra, porque así se aseguraba desde una profecía maya. Hoy parece una humorada, pero hubo gente que la tomó muy en serio y se decepcionó considerablemente cuando no sucedió nada.

Es que en realidad, los mayas no habían profetizado al respecto. A esta altura de los acontecimientos, no se puede discutir el valor de las sabidurías tradicionales cuyas raíces se remontan mucho tiempo atrás. No es sólo el caso de los mayas, sino también del resto de los pueblos originarios de América. O de África o Asia... Pero 2012 enseñó que hay que tomar precauciones cuando esas filosofías son mediadas por la participación de expertos, terapeutas o especialistas firmemente insertos en la cultura occidental, que además lucran a la hora de compartir sus supuestos “conocimientos ancestrales”.

Más aún cuando la cultura de quienes hipotéticamente había acuñado la teoría fin-mundialista todavía vive y colea. En efecto, los mayas existen, mantienen vivo su idioma, muchas de sus tradiciones ancestrales y en 1994 sacudieron al neoliberalismo cuando a través de la insurrección que partió de Chiapas, conmovieron los cimientos de la política mexicana. ¿A cuántos consumidores del “calendario maya” se les ocurrió preguntarles a las autoridades tradicionales de ese pueblo si era verdad aquel asunto del 21 de diciembre?

En aquella oportunidad, el líder y sacerdote maya, Carlos Barrios, negó que el calendario que elaboraran sus ancestros hace milenios vaticinara que el mundo se fuera a acabar. Es más, para Barrios aquel episodio se trató lisa y llanamente de una estrategia publicitaria de corporaciones estadounidenses que se consagran a la industria cinematográfica. Según el auténtico experto, aquella jornada terminó un ciclo cósmico de 5.200 años: el final del “12 Baktum” en la cuenta larga del calendario maya. A la vez y en forma simultánea, arrancó el “13 Baktum”, es decir, al mismo tiempo que finalizaba un ciclo comenzaba otro. Como suele suceder en la naturaleza...

“Pusieron en palabras de los abuelos mayas cosas que ellos nunca dijeron”, acusó Barrios en un diario mexicano, quien no vio en el asunto más que una gigantesca triquiñuela de las industrias culturales. El maya aclaró que “en un futuro no muy lejano todo lo que se dice sobre el fin del mundo puede suceder, pero no porque lo pronostiquen los mayas sino porque no cambiamos nuestra actual relación con la Madre Tierra”.

Por su parte, la líder indígena guatemalteca y Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, también lamentó “el mal uso” que se dio al calendario maya con la difusión de un supuesto fin del mundo. En consecuencia, hizo un llamado a revalorar el mensaje de paz y renovación que fue en realidad, el que dejaron los antiguos miembros de ese pueblo, según expresó.

Compartamos aprendizajes... Resulta que los mayas no poseían sólo un calendario. El que tomaron prestado sin permiso astrólogos televisivos y demás sabihondos es el de “cuenta larga”, que según los que saben, registra sucesos históricos importantes. Desde ya, de importancia para los mayas, que difícilmente hace miles de años podían calcular que sus enseñanzas podían caer en manos de un ejército de simplificadores.

En este calendario, el conjunto de 20 años se denomina “Katún”, mientras que 20 “katunes”, es decir, 400 años, constituye un “Baktum”. El 21 de diciembre de 2012 finalizó un ciclo de 13 “baktunes”, que en términos aritméticos totalizó cinco mil años, período que comenzó en el 3114 antes de Cristo. Los parangones temporales se llevan a cabo justamente para facilitar la comprensión, porque los mayas no medían el tiempo en función de Cristo, cuya existencia recién conocieron después de la conquista española.

Los integrantes de los diversos colectivos mayas que permanecen apegados a su manera de entender la espiritualidad, celebraron en aquella oportunidad el denominado Oxlajuj Baktun, que incluyó ceremonias rituales comunitarias para que cada persona se reencontrara consigo mismo, con el resto de la comunidad y con la Madre Tierra. Desde esta perspectiva, nada muy distinto al sentido que le dan los mapuches a cada “kamarikun”, por ejemplo.

Entonces, mientras los mercaderes de las herencias culturales comercializaron ese 21 de diciembre como una fecha mágica y enigmática, los propios mayas se reunieron para agradecer y celebrar la vida, acelerar los procesos de transformación y de liberación. Y como en cualquier otra instancia que el mercado tiende a convertir en mero folklore, seguro proliferaron los “sacerdotes” y “guías oficiales” que aprovecharon sus 15 minutos de fama en la sociedad del espectáculo.

volver arriba
pueeelo

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: [email protected]