Menu
Facebook Twitter

Islas Malvinas: no habrá progreso sin discusión de la soberanía

Unos días antes de Navidad, la primera ministra británica sorprendió un tanto con el mensaje que dirigió a los habitantes de las Malvinas, al declarar que “hay áreas no relacionadas con el tema de la soberanía, en las que podemos trabajar juntos con Argentina para beneficio de todos”. Theresa May hizo referencia al comunicado que los dos países habían firmado dos años atrás, texto que motivó severas críticas hacia el Palacio San Martín entre nosotros.

En aquel acercamiento, se había acordado “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. En los hechos, no se avanzó demasiado según los intereses británicos: “si bien el progreso ha sido más lento que lo anticipado, vamos a continuar trabajando con Argentina para asegurar se alcancen todos los cometidos anunciados en el Comunicado Conjunto, incluyendo la remoción de medidas restrictivas contra las islas”, afirmó May.

El mensaje se publicó en el Penguin News, el único periódico que se edita en Malvinas. Por las dudas, aseguró a sus gobernados isleños que “nunca” permitirá que “nadie comprometa su derecho a la autodeterminación”. May resaltó la labor del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que durante 2017 trabajó de manera decisiva para identificar a soldados argentinos que dejaron la vida en Malvinas en 1982.

La concreción de esas tareas en el cementerio de Darwin fue la primera meta cumplida de las que aparecen en aquel comunicado. Por otro lado, la premier británica destacó avances “en el abordaje de otro de los legados del conflicto”, al puntualizar que “la actual fase de desminado representa un significativo aumento en nuestros esfuerzos”. Desde que comenzaron los trabajos se desactivaron 3.200 minas antipersonales “y más de 100 de otros explosivos sin detonar”.

Para los argentinos y argentinas, la trama comenzó bastante antes del “nuevo” entendimiento entre la Casa Rosada y el 10 de Downing Street. Después de los sucesos de Mayo de 1810, las autoridades realistas en retirada se desentendieron de las islas Malvinas. A partir de entonces, se abrió un período durante el cual sólo barcos balleneros atracaron en el archipiélago. Recién en 1820, las Provincias Unidas del Río de La Plata estuvieron en condiciones de hacer una demostración de soberanía, al enviar una fragata y tomar posesión.

Buenos Aires encargó la acción a un coronel de origen estadounidense, Daniel Jewett. La toma de posesión se informó en España y precisamente en Estados Unidos en agosto de 1821. En aquella ocasión, no se recibió objeción alguna por parte de Gran Bretaña. Es más, cuatro años después, Londres firmó el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con las Provincias Unidas y a la vez reconoció su independencia. En ninguna de esas manifestaciones jurídicas hizo referencia a las islas.

Las autoridades argentinas de entonces fundamentaron el derecho nacional en cuatro puntos: que España poseía las islas previamente, que esta posesión había quedado justificada por el derecho de ocupación, que las principales potencias marítimas así lo habían reconocido y finalmente, que las islas en cuestión se hallaban próximas al territorio del antiguo virreinato.

Pero ante el nombramiento de Luis Vernet como gobernador, Londres reaccionó: le ordenó al tristemente célebre Woodbine Parish, cónsul general británico, protestar ante Buenos Aires y envió cuidadosas instrucciones. La protesta decía que las acciones del gobierno del Río de la Plata habían sido “cumplidas sin referencia a la validez de las pretensiones que Su Majestad constantemente afirmó a la soberanía de las islas”.

Como además de violar la soberanía nacional afectaban sus intereses, Vernet capturó tres pesqueros estadounidenses. Estados Unidos consideró a la captura un acto de piratería y el cónsul estadounidense en Buenos Aires hizo lo posible para que la relación entre ambos gobiernos se deteriorara. No cabía en su cabeza que buques de su país fueran apresados por un gobierno que no le inspiraba el menor respeto y tomó contacto con el representante británico. Como éste le dijera que Gran Bretaña consideraba suyas esas islas, una corbeta estadounidense enfiló hacia Malvinas y a fines de diciembre de 1831, destruyó el asentamiento argentino. Antes de abandonar las islas con los argentinos prisioneros a bordo, el jefe estadounidense declaró a las islas “libres de todo gobierno”.

Buenos Aires nombró a un nuevo gobernador e intentó establecer una colonia penal. Pero el 2 de enero de 1833, una corbeta inglesa ancló frente a Puerto Soledad. El comandante le informó a su par argentino que tenía la misión de ejercer los derechos de soberanía sobre las islas en nombre de Su Majestad Británica. Al día siguiente, arriaron la bandera de Belgrano e izaron la suya. Así se consumó la usurpación que todavía no termina.

volver arriba
pueeelo

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: [email protected]