Menu
Facebook Twitter

La cuestión energética no puede quedar librada a la casualidad

Con la puesta en marcha de la reforma tributaria, los combustibles volvieron a ser noticia en Bariloche y resto de la provincia, al eliminar el gobierno nacional el beneficio que databa de 2015 según el cual, el gasoil, el diesel oil y el querosén, estaban exceptuados del Impuesto a la Transferencia de los Combustibles (ITC). En rigor, son los consumidores de Neuquén, La Pampa, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, además de los rionegrinos, los que desde hace días, vieron esfumarse la transitoria rebaja.

No hace falta ser experto en política energética para advertir que en la nómina, están los dos distritos petroleros más importantes del país, es decir, Chubut y Neuquén. Aunque lejos, Río Negro también es una provincia con petróleo, al igual que Tierra del Fuego y Santa Cruz. Se conoce la necesidad del gobierno nacional de reducir el déficit fiscal pero está claro que con medidas así, se lleva por delante la equidad.

Mientras, la política energética vuelve a descansar en el “mercado”… Arturo Jauretche planteaba en el marco de sus zonceras que la madre de todas las demás se contenía en aquella sentencia que acuñó Sarmiento: “civilización y barbarie”. Era la que había engendrado a las zonceras hijas, nietas, bisnietas y tataranietas, familia que contribuyó a construir la colonización pedagógica y la dependencia cultural que todavía no pudimos superar los argentinos.

En materia energética la que juega el rol de “civilización y barbarie” es la zoncera del agua. Todavía nos enseñan que el descubrimiento del petróleo, que tuvo lugar en Comodoro Rivadavia el 13 de diciembre de 1907, se debió exclusivamente a un hecho casual, a una simple coincidencia. Es decir, que cuando se buscaba agua apareció petróleo. Esa es en términos muy concisos, la zoncera del agua.

Si se afirma que en los orígenes del petróleo argentino hay una casualidad, en primer término se desvirtúa el nacimiento de la actividad petrolera nacional pero sobre todo, se oculta detrás de la zoncera a los protagonistas de ese descubrimiento, a sus ideas, sus acciones y al modelo de país por el cual bregaban. Con aquella afirmación -se buscaba agua y apareció petróleo- también se procura desdibujar la gestión, planificación y control del Estado en materia energética.

Con la zoncera del agua también se atenta contra el desarrollo de una conciencia auténticamente nacional que tenga claridad en torno a la  importancia de los recursos estratégicos, incluido el gas natural. Además, se ridiculiza las posibilidades de contribuir a un desarrollo independiente por parte de la ciencia y la tecnología, noción que tememos, no está presente en las nuevas generaciones.

La zoncera del agua ignora que la intervención estatal en materia mineralógica ya era contemplada en el Plan de Operaciones de Mariano Moreno y Manuel Belgrano. Sin embargo, la iniciativa petrolífera nació puntualmente en 1902. Desde ese año y bajo la Comisión de Estudios de Napas de Agua, Yacimientos Carboníferos e Investigaciones Geológicas, se planificó e investigó la geología y mineralogía del subsuelo argentino con el expreso propósito de encontrar petróleo, carbón mineral y agua. Está documentado.

Ya en 1876 Carlos Pellegrini había señalado: “A este paso nos convertiremos en la granja de las grandes naciones manufactureras”. Cuando el mitrismo resultó derrotado tanto por los votos como por las armas, varias personas pensaron que el Estado nacional -vencida la resistencia de la díscola Buenos Aires- tenía que dominar los resortes básicos de la economía, entre ellos el energético.

Entre los protagonistas de aquellos días que no se contentaban con el mero rol de proveedores de carnes a Gran Bretaña estaban José y Rafael Hernández, Pellegrini, Vicente Fidel López, Roque Sáenz Peña, Ezequiel Ramos Mejía, Dardo Rocha, Miguel Cané, Eduardo Wilde, Osvaldo Magnasco y Juan Bialet Massé, entre otros. Con diferencias de matices, todos eran partidarios de la intervención del Estado en la economía en el marco de un nacionalismo antimitrista primero y antiroquista después.

En consecuencia, ninguna zoncera del agua... El descubrimiento del petróleo primero y la intervención del Estado como productor a partir de 1910 no fueron casualidad. El hallazgo original y la posterior institución de la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia -predecesora de YPF- fueron consecuencia directa de las ideas y el accionar de aquellos hombres, que no quisieron ver a su país como “un integrante más del imperio británico”.

Pero la zoncera del agua vive y colea. Entre 1907 y 1989, la política fiscal hidrocarburífera argentina fue precursora y modelo en el mundo entero. A pesar de todas las “zonceritas” de los que forman el elenco estable de los grandes medios de comunicación, aquí el Estado demostró mayor eficiencia que la iniciativa privada en los segmentos petróleo y gas natural. Quizá por eso se vuelva a confiar en el “mercado”.

volver arriba
pueeelo

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: [email protected]