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Aún faltan muchos insumos para seguir con la elaboración del Pan Dulce Solidario

Una cadena humana para facilitar el embolsado de los 4.000 panes. Una cadena humana para facilitar el embolsado de los 4.000 panes.

- A COLABORAR -

Hace 23 años que Nicolás Martínez realiza el Pan Dulce Solidario, en el 2016 se hicieron 12.331, pero siempre sucede lo mismo, la falta de insumos frena la producción que están llevando adelante. Es por ello que piden a la comunidad que acerque sus donaciones al ex Hogar Gutiérrez.

Por Susana Alegría
[email protected]

No es una tarea fácil la que realizan, en el equipo de cocina han quedado solo dos voluntarios acompañando a Nicolás, Nilda Yáñez y su esposo Carlos Romero, pero no bajan los brazos porque saben que muchos recibirán un pan dulce en su mesa y ese incentivo los hace continuar, lentos, pero seguros de cumplir con la meta un año más.

El lugar donde elaboran los panes dulces es muy pequeño, a la izquierda dos mesadas con moldes vacíos, una balanza y los que ya han dejado para levar; a la derecha la amasadora cargada dando vueltas y vueltas. Al fondo el horno y algunas planchas de hierro. La temperatura del ambiente es difícil de soportar durante mucho tiempo pero allí están, de muy buen humor Nilda y Carlos, recibiendo a quienes los visitan y alientan.

Nilda se recibió de mecánica el año pasado y ahora está finalizando sus estudios de Electricidad del Automotor, dos carreras muy alejadas de la repostería. “Hace mucho se me quemó mi casa y Martínez me ayudó a salir adelante, sentí que tenía que agradecerle de alguna manera ese gran gesto y por eso ayudo con el Pan Dulce Solidario”, contó.

Carlos es oriundo de Santa Fe y en nuestra ciudad entrenaba a un grupo de chicos en atletismo, fue con una nota a retirar los panes y en ese momento Nicolás le mostró todo el proceso. “Soy panadero y al ver lo que hacían decidí colaborar”, comentó.

Entra a las 3 de la mañana a su trabajo hasta las 11, sale y se va directo al ex Hogar Gutiérrez, se pone el delantal y amasa hasta pasadas las 19 horas, llega a su hogar, come algo y duerme menos de cuatro horas, una rutina impulsada solo por el espíritu de colaborar.

Ambos son marido y mujer y hace 18 años que están amasando solidaridad, tienen cuatro hijos y prácticamente abandonan su hogar por casi tres semanas para dedicarse de lleno a la producción de manera totalmente desinteresada.

El proceso

Todas las mañanas comienzan de cero con el proceso. Cuando llegan comienzan a preparar la levadura madre para preparar la masa, agregándole las frutas. El único conservante que utilizan es la caña. Luego ponen 750 gramos en cada molde y lo dejan levar. Cuando la masa sobresale de ese molde, los panes están listos para ir al horno.

Cada tanda que sale la dejan enfriar y luego Nicolás los pone en bandejas que lleva en su cabeza hasta la otra punta del edificio, donde serán envasados y acomodados, listos para que la gente los retire. Ese mismo proceso lo repiten todas las veces que sea necesario, una tarea muy dura que realizan día tras día. Como han quedado los dos solos en el proceso, están sacando alrededor de 700 pero ahora, se están quedando sin insumos.

Todavía están faltando insumos para la producción de los panes, tal como dijo Carlos, “menos harina, hace falta de todo”.

Aquellos vecinos, instituciones o funcionarios que deseen colaborar pueden acercar insumos al ex Hogar Gutiérrez a partir de las 8 de la mañana. Están necesitando levadura, sal fina, azúcar, leche en polvo, margarina y huevos. Esencia de vainilla, esencia para pan dulce, miel, esencia de almendra, de caña o ron. Maníes partidos sin sal, frutas escurridas, pasas de uva sin semilla, nueces, castañas o almendras. Para el envasado: moldes de 3/4kg (pirotines), bolsas de polipropileno de 30x40. También están necesitando colaboradores para envasar los panes, aquellos voluntarios que deseen hacerlo, pueden ir al mismo lugar a partir de las 16 horas.

Se fueron 4.000

El viernes pasado los amigos de Viajes Solidarios Bariloche fueron al lugar a cargar los 4.000 panes dulces que Nicolás quiso hacer llegar a la Línea Sur. Se pusieron 25 en cada bolsón, los que el sábado a primera hora comenzaron a hacer su recorrido a más de 20 parajes, donde la gente los recibió muy agradecida.

Tania, hija de Nicolás, y su compañero Raúl fueron quienes colaboraron para el envasado de los 4.000 panes de los Viajes. Charlando con El Cordillerano surgió una anécdota digna de ser publicada. El año pasado, más precisamente el 24 de diciembre, luego de la cena familiar junto a

Nicolás, al servir la mesa dulce esperando la medianoche para brindar, se dieron cuenta que no tenían pan dulce. De los 12.331 que habían hecho, ni uno solo fue para su hogar, lo que habla del desinterés personal ante la voluntad de que llegue uno a cada mesa, olvidándose de la propia.

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